¿Cómo comunicarse con las personas mayores?


Cómo comunicarse con las personas mayores - Mayores de hoy.jpegCuidar a alguien puede causar cambios importantes en una familia. Pueden surgir problemas físicos, emocionales, sociales y financieros (limitaciones para ganar dinero o ahorrar) que afecten los roles, las responsabilidades y los sentimientos de cada miembro de la familia.

Los constantes desacuerdos pueden ser frustrantes, pero aprender lo que entra en una comunicación sana y bidireccional puede ayudar a los miembros de la familia a entenderse e interactuar entre sí de una manera más efectiva.

No des consejos a menos que te lo pidan

Los padres han guiado y aconsejado a sus hijos durante toda la vida, por lo que escuchar los consejos de un niño, incluso un adulto, podrían no ser bien recibidos. Este escenario resalta la inversión de roles entre padres e hijos que a menudo ocurre en el cuidado: esto puede ser difícil de aceptar para los padres.

Por lo tanto, lo mejor es evitar dar consejos a menos que estés seguro de que te los han pedido. En general, es mejor dejar que una persona neutral sea el consejero.

Escucha lo que dice

No los interrumpas o sientas necesidad de llenar períodos de silencio que a menudo se dan durante las conversaciones. Una breve pausa puede significar que tu familiar está contemplando una respuesta y pensando en la conversación.

No obstante, escucharle va en ambos sentidos, así que trata de determinar si del otro lado también están escuchando lo que dices.

Acepta las opiniones diferentes

No importa qué tan unido seas a tu familiar o qué tanta confianza tengan, no siempre van a estar de acuerdo.

Respeta sus opiniones de la misma manera que te gusta que respeten las tuyas. No ignores a quien no esté de acuerdo contigo. Escucha lo que la otra parte tiene que decir y comprométete cuando deba tomarse una decisión.

Habla de manera clara

A algunas personas mayores no les gusta admitir que tienen problemas de audición o dificultades para entender una conversación. Mantén la calma y habla de manera gentil y práctica.

Habla más fuerte si es necesario, pero no grites. Asegúrate de articular cada palabra y evita murmurar a toda costa, o hablar demasiado rápido.

Concéntrate en una idea a la vez y mantén las oraciones cortas y simples. Si tu ser querido aún no entiende lo que estás diciendo, intenta decirlo otra vez con palabras diferentes y utilizando un mejor tono de voz.

No seas condescendiente

Asegúrate de que te tu intento de subir el volumen y ralentizar tu patrón de discurso no parezca condescendiente.

Incluso si tu padre sufre de demencia o de pérdida auditiva, no le hables como si fuera un niño. Ser condescendiente es una manera segura de comenzar una discusión.

Elije el entorno adecuado

Evita tener conversaciones profundas o importantes en lugares donde haya mucho ruido o actividades que distraigan. Apaga el televisor o la radio, o al menos baja el volumen.

Si es necesario, ponte de frente a la persona mientras le hablas para que puedan captar tus expresiones faciales y leer tus labios.

Cuando hables en grupo asegúrate de que el anciano no esté en el extremo de la mesa, o lejos de donde te encuentres. Lo mejor es que ellos estén en el medio para que puedan entender todo mejor.

Considera lo que es ser mayor

La mayoría de las personas mayores enfrentan una serie de pérdidas a medida que envejecen, y se esfuerzan por mantener el control de sí mismos y de su entorno. Incluso si comunicarse con un ser querido es frustrante y complicado.

Haz tu mayor esfuerzo para mantenerlos involucrados en las conversaciones y en las decisiones. Ten en cuenta que tus esfuerzos por ayudar pueden hacerles sentir que están perdiendo el control de las cosas.

Escoge tus batallas

Muchas personas mayores enfrentan grandes desafíos cuando envejecen: limitaciones de movilidad, resistencia disminuida, soledad y problemas de memoria.

Si bien tu objetivo es garantizar su bienestar. Abordar varios temas en un solo momento puede ser frustrante y embarazoso para un anciano. En lugar de esto, trata de priorizar los problemas que deseas abordar y celebra pequeñas victorias: una a la vez.

Ríe cuando puedas

La risa es la mejor medicina. Con frecuencia surgen momentos graciosos, incluso en las situaciones de cuidado más difíciles y estresantes. Ábrete a las oportunidades de aligerar las cosas y de tomártelas un poco menos en serio.

Una risa compartida puede aliviar la tensión y construir cercanía con tus seres queridos. Ríete con los miembros de tu familia, y no a costa de ellos.

Una persona mayor es un regalo, es un ser de experiencia que tiene mucho que enseñar y que merece ser tratada con mucho respeto y paciencia. Comunícate bien y hazle sentir comodidad.

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