El virus de la vejez por Isaac Pedrouzco de la voz de Galicia


 

Y uno aquí ya no sabe si es por el frío asfixiante del aire que te cruza cada mañana al subir la Avenida de La Habana, o por el calor que se te cala dentro unas pocas horas después al regresar por el mismo sitio, si algo tendrá que ver el olor flotante a laca y cardado que te persigue calle abajo por Bedoya, pero el caso es que, en un despiste, aquí en Ourense, puedes enfermar de vejez.

La vejez no se trata ya solo de una cifra.

Origen: El virus de la vejez

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