Las personas mayores en América Latina


Para los adultos mayores, uno de los elementos que más incide en su bienestar se asocia con lo económico, ligado a su vez con la calificación de la fuerza laboral. Para ello se considera que los niveles de calificaciones básicas que posee la población de edad avanzada, como por ejemplo los escasos niveles de alfabetización y capacidad de cálculo, propician la informalidad y la inestabilidad laboral, así como una baja remuneración (Paz, 2010).

La búsqueda de opciones laborales por parte de las personas adultas mayores ocurre cuando quieren sentirse útiles y perciben estar en grado de poder desempeñar las actividades o no pueden mantener el nivel económico que tenían en los años previos ya sea porque no tienen derecho a una pensión suficientemente elevada, por no haber acumulado suficientes activos a lo largo de la vida, cuyas rentas les permitan reducir la presión económica o, en algunos casos, para seguir manteniendo a las generaciones más jóvenes (Villagómez, 2013).De esta manera, y sobre todo en la edad avanzada, en caso de enfrentar una situación económica prohibitiva, las alternativas que quedan a disposición son:

I. El abandono y la pobreza.

II. Compartir el domicilio con algún hijo o hija, a veces sufragando parte de los gastos.

III. Acceder a algún asilo público o privado, según las posibilidades económicas de los descendientes de la persona adulta mayor.

De acuerdo con los relatos recopilados por Villagómez (2013), resulta evidente la necesidad de proporcionar alternativas laborales a las personas adultas mayores, pero éstas deben de estar coordinadas adentro de una estrategia de mayor alcance y profundidad (Viscusi,1979). Por ejemplo, las personas deben comenzar a planear su retiro y ahorrar para la jubilación, en caso de tener acceso a un plan de jubilación contributivo, desde la etapa productiva y alcanzar esta meta en el largo plazo.

Eventualmente, si las personas no tuvieran la posibilidad detener acceso a una jubilación, deberían tratar de ahorrar de acuerdo al nivel de vida que planean alcanzar una vez que ya no se desempeñen en el mercado laboral, teniendo en cuenta que los patrones de gasto varían con la edad (OECD, 2005).

Para mitigar los problemas económicos que se derivan de la precariedad laboral de las personas adultas mayores, en América Latina se han implementado iniciativas que buscan colmar las brechas de conocimientos y/o habilidades, y agilizando su colocación en el mercado laboral. Ejemplo de ello es la oferta de capacitación para el empleo en Chile, Colombia, El Salvador, Honduras, Panamá, Puerto Rico y Uruguay; o el desarrollo de bancos de datos e información para poder facilitar el conseguir empleo a las personas mayores (en El Salvador, México y Puerto Rico). Estas acciones son necesarias frente a la discriminación laboral de la cual son objeto las personas adultas mayores por razones de edad, pero más importante aun es el ejemplo que ofreció Panamá en 2007, cuando la Asamblea Nacional aprobó que los trabajadores del sector públicos con 75 años cumplidos pudieran seguir desempeñándose en este sector (Paz, 2010).

Fuente:

Raccanello, K., Constantino, M.I.A. y Molina Velasco, N. (2014). Envejecimiento y políticas sociales integradas en la Ciudad de México / Aging and integrated social policies en Gestión y Análisis De Políticas Públicas, (12), 61–75. Ciudad de México https://doi.org/10.24965/gapp.v0i12.10211

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