adultos mayores activos

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Llegando el canal de la televisión mexicana observada como nos encanta recordar con nostalgia, a esos actores actrices cantantes, de la  la época de oro en México, personajes que siguen vivos con tus películas y sus canciones y se volvieron iconos. La verdad creo que muchas personas tenemos esa nostalgia. Y es por ello que se han creado estas modas de lo “vintage” y lo retro. Curiosamente vivimos en el siglo XXI y evocamos al siglo XX. Pero curiosamente e irónicamente, también, muchos de los mayores de la cuarta edad quienes vivieron en esos años, están solos. Los mayores de hoy están vivos. Estas personas que marcaron tendencias a finales de los cincuentas principios de los sesentas están vivas, son quienes dieron la pauta para que los mayores jóvenes vivieran la vejez como están viviendo ahora. Los mayores jóvenes, hoy son personas que nacieron quizá después de los años 50s. A los llamados mayores de la cuarta edad se le sigue relegando y se les olvida.

Los mayores de hoy están vivos .Necesitamos que esas memorias de aquellos grandes cantantes, compositores, actores y actrices no se queden tan aisladas de la realidad actual. Porque, evocamos estas memorias pero al momento de hablar del envejecimiento actual de la población parece que tenemos los ojos vendados, pareciera que no vemos que la calle se torna gris, pareciera que no nos damos cuenta que hay más adultos mayores de sesenta, que niños menores de cinco años. Y parece que esto es algo que se replica generación tras generación, los más jóvenes que idolatran a grupos de rock de los años 80s o 70s se aíslan de sus padres, tíos o hasta abuelos que representan esa época. Siempre luchando generación con generación, pero al mismo tiempo extrañando…

Pensemos que los mayores de hoy están vivos. Necesitamos cambiar la manera en cómo estamos viendo la vida, darnos cuenta que las generaciones conviven una con la otra, que el pasado está presente y siempre permanecerá, la convivencia intergeneracional debe de ser lo que caracterice al siglo XXI…cambiemos los paradigmas que rodean al envejecimiento.

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El término Resiliencia es un anglicismo “resilience” y “resiliency”. Su origen en latín es “resilio”. Significa volver atrás, de un salto, rebotar.

Fue utilizado originalmente por la física, dado que da cuenta de la capacidad que posee material, para volver y recobrar su forma original, aún después de haber sido sometido a altas presiones.

La psicología tomará este término y lo comenzará a trabajar, allá por la década del 60 y del 70, en el Siglo XX, a través de investigaciones realizadas en niños que, crecían y se desarrollaban a pesar de las circunstancias adversas y de alto riesgo que presentaban tales como: extrema pobreza, contexto familiar patológico, otros. A pesar de estas dificultades, estos niños lograban adaptarse a las dificultades y obtener un adecuado desarrollo psicológico.

El término muy pronto fue ganando aceptación y, hoy constituye uno de los pilares conceptuales de la psicología contemporánea. La Resiliencia representa para el individuo, para la persona, una relativa adaptación positiva, frente a las dificultades, contextos riesgosos, adversidades, eventos traumáticos y otros problemas.

Es decir, ser resiliente implica haber podido desarrollar un conjunto de recursos y fortalezas, de manera tal de poder potenciar y proveer respuestas positivas y adaptativas, frente a las adversidades.

Existen en la persona múltiples recursos, que puede desarrollar. Muchos incluso, desarrollan estos recursos de manera inconsciente. Es decir, no pueden dar cuenta de estos, sin embargo, por alguna razón, que seguramente tendrá que ver con la historia personal del sujeto, su singularidad, logra respuestas satisfactorias.

Estos recursos, constituyen la base de la resiliencia, y se encuentran en todas las personas. Sin embargo, no todas las personas logran ser resilientes.

En el caso de los adultos mayores, la resiliencia se encuentra presente. Pero además, resulta imprescindible para el sujeto envejescente, dadas las características y particularidades propias de la vejez.

En la vejez, ser resiliente cobra especial importancia, porque son muchas las pérdidas que se experimentas: amigos, parejas, ex compañeros de trabajo, cambios biológicos, psicológicos y sociales propios del proceso de envejecimiento. Muchos de estos cambios son normales y esperables. Lógicos en esta etapa. Pero además se suman, otros eventos, de carácter más fortuito o circunstancial, que pueden representar enormes desafíos resilientes para el anciano.

Es muy importante que el adulto mayor, pueda activar sus mecanismos resilientes. Logrado esto, es haber podido contribuir desde sí mismo a su propio bienestar y a una mejor calidad de vida.

Los mecanismos resilientes, pueden constituirse en verdaderos factores protectores, frente a las adversidades y frente a los procesos lógicos y esperables del proceso de envejecimiento. Por ello, su desarrollo, su implementación, resultan vitales, imprescindibles e inestimables, a la hora de poder lograr un envejecimiento activo y saludable.

Algunos de los factores protectores más importantes son:

  • El Control personal: vía este mecanismo interno, el sujeto envejescente, logra una adaptación exitosa y activa a la realidad, estableciendo estrategias de acción frente a las dificultades. El Control personal, le permite al sujeto activar recursos inestimables como la Autoestima y la Auto suficiencia, por medio de los cuales puede enfrentar en mejores condiciones las crisis, los desafíos y las conflictivas propias de la edad. La autoestima tiene que ver con el concepto de autopercepción e indica la valoración que nos hacemos de nosotros mismos. Un alto nivel de autoestima nos permite lograr altos niveles de bienestar y calidad de vida. Por su parte la autosuficiencia o auto eficacia implica un conjunto de creencias, respecto de nuestras propias capacidades y virtudes, que nos permiten desplegar, organizar y tener cierto control frente a la incertidumbre lógica que representa el futuro.
  • El Adulto Mayor debe construir una identidad positiva y vital sobre sí mismo. Esto le permitirá evaluarse positivamente, posibilitándole al anciano afrontar diferentes niveles funcionales que lograrán disminuir los procesos de vulnerabilidad y fragilidad esperables es esta etapa.
  • El Optimismo es otro factor protector. Necesario obviamente en todas las etapas de la vida. Imprescindible en la vejez. El optimismo nos predispone, nos posiciona en un lugar más adecuado, más fortalecido, respecto a los avatares del presente, pero esencialmente, frente a las incertidumbres del futuro. Ser optimista representa indudablemente una fortaleza, que nos permite tener beneficios concretos en salud y bienestar.
  • ¿Quién puede dejar de lado el tema de las emociones en las personas? Un individuo debe contar y disponer de emociones positivas, tales como el amor, el perdón, la gratitud, la alegría, la paz, otras. Estos estados emocionales positivos habilitan en las personas sentimientos y sensaciones placenteras. Las personas se sienten bien, alegres, activas, con ganas.
  • Los estilos y estrategias de afrontamiento. Indispensables a la hora de hacer frente a las dificultades y adversidades. En el anciano, además, contamos con todo un capital acumulado durante toda la vida que le permite en el mejor de los casos, contar con un repertorio y una diversidad enriquecedora a la hora de establecer distintas variantes para afrontar las dificultades, adatarse a los problemas, resolver las situaciones de crisis, disminuir las presiones sociales, e incluso las propias presiones que podemos imponernos.

El concepto de resiliencia en las personas añosas presenta algunas características que, los distingue de otras edades:

  • Su carácter de singular, único, diferente de cualquier otra persona. En virtud del enorme caudal de experiencia e historia de vida acumulado.
  • Su potencialidad, no siempre conocida, pero que puede y debe ser desarrollada. En este sentido, los profesionales de la salud, podemos ayudar enormemente al desarrollo y activación en los adultos mayores, de los mecanismos resilientes.
  • Estimular al anciano a prácticas activas de autocuidado, autoestima, auto valoración.
  • La posibilidad de cambio y de aprendizaje que tienen los mayores, que hoy se reconoce y que, con anterioridad se negaba. El uso pleno y útil del tiempo de ocio y tiempo libre.

Por esta razón, pensamos que el concepto de resiliencia es un proceso y no, una característica intrínseca del individuo. La resiliencia es un concepto multifactorial como vimos, que responde a una multiplicad de factores – entre ellos los protectores – que posibilitan la activación en el individuo de los mecanismos resilientes.

Un buen ejemplo de resiliencia en adultos mayores lo podemos ver en la Película “Elsa y Fred”. Los invito a verla.

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En el caso específico de los adultos mayores, es muy bueno poder trabajar la resiliencia en grupos. Suele verse en grupos de adultos mayores, más allá de la tarea que los convoque, una gran predisposición para el aprendizaje, un gran espíritu colaborativo, entusiasmo, voluntad de superación y alegría de vivir. Estar entre pares, es un factor que estimula y potencia si podemos realizar una buena coordinación del grupo, fomentando dinámicas que, incluso producen excelentes resultados a corto plazo.

Los grupos de adultos mayores además de posibilitar y motivar al viejo a la adquisición de nuevos conocimientos, implica mecanismos generativos de nuevas amistades, nuevos vínculos, nuevas relaciones, permite trabajar buenos hábitos y prácticas saludables de la vida cotidiana. El trabajar con pares, amplia notablemente las posibilidades de desarrollar estos mecanismos resilientes y protectores frente al proceso de envejecimiento y frente a las adversidades.

En el caso de adultos mayores institucionalizados, la resiliencia resulta muy necesaria. El ingreso de una persona mayor a una residencia suele ser traumática, con efectos negativos, nos sólo para el anciano, sino incluso para todo el grupo familiar que vive la institucionalización con intensa culpa y sentimiento de abandono.

La resiliencia se considera en sí mismo un factor de protección frente a la vida. Es de esperar que, aquellos adultos mayores que tengan mayores niveles de resiliencia puedan afrontar, en mejores condiciones su institucionalización. Estamos hablando de una institucionalización absolutamente necesaria, ineludible y por supuesto, no prematura.

Todo ingreso a una institución geriátrica implica para el adulto mayor, distintos niveles de estrés, depresión, desconcierto, ansiedad, inestabilidad emocional, merma en su calidad de vida.

Desarrollar la resiliencia en adultos mayores institucionalizados, necesariamente va a ayudar a una mejor adaptación de éste al nuevo contexto y también, el trabajo con el grupo familiar beneficia, no sólo a la familia, sino también al adulto mayor, que puede seguir contando con el apoyo familiar en mejores condiciones anímicas y mayor predisposición.

  • Gustavo Juan Pérez es Director de CESA – Centro de Estudios Sociales Argentino.

Uff! que tema. Cuándo inició mayores de hoy me avoqué a hablar de mayores que cambian la manera en como se ve a la vejez, en mayores sorprendentes, gente grande que luce excelente, personas viejas que hacen “cosas de jóvenes” y eso fue hace 6 años atrás, conforme pasó el tiempo empecé a sentir que algo no andaba bien con este tipo de imagenes virales de personas mayores que hacen cosas “””sorprendentes””” … empecé a pensar que los mayores de hoy sí, claro, son eso, pero eso no es todo.

adulto mayor patinando

Claro que motiva ver a una persona que rebasa los 60 años haciendo cosas “de jovenes” pero creo que también es mucho el morbo de la gente, que quiere ver cosas “raras” o (nuevamente) “sorprendentes”. En lo personal, creo que motiva y ayuda a muchas personas (no sólo mayores de hoy) a ver que la vejez puede ser diferente, por ello muchos hablan de la llamada “Nueva Longevidad”, pero también creo que con el paso de los años esto ya no es pertinente.

adulto mayor yoga

¿Por qué ya no es pertinente hablar de adultos mayores sorprendentes?

Pues creo que, si bien hace un tiempo ayudó a poner en perspectiva como  la vejez no es lo que siempre se piensa que es, ahora podemos caer nuevamente en una especie de cliché muy similar a las palabras: edad de oro, años dorados, etcétera ¿me explico?. Creo que como sociedad necesitamos aprender a decir las cosas como son, apreciar a esas personas adultas mayores del día a día, a las que estan sentadas junto a nostros en el transporte público, a los que venden cosas en las calles, a quienes van a clases de yoga y danza y a los que están sentados en su casa en este instante. Por qué no hace falta exagerar para decir que la gente grande no es lo que era antes, no hace falta hablar de personas mayores que pueden ir al gimnasio y hacer pesas o correr maratones ¿por qué? pues en primer lugar si prestamos atención veremos que hay mayores en nuestra comunidad que van al gimnasio y corren maratones… gente común y corriente que sigue su vida sin tanta fotografía. Por qué decir que es un logro es como decir que son anormales y al ensalsar a este tipo de mayores al mismo tiempo les restamos a ellos mismos y a la comunidad de gente mayor que simplemente vive su día a día, sin pensar si son sorprendentes.

abuelo sorprendente

¿Hacen falta estas imagenes para afirmar la nueva longevidad? ¿Hace falta ver a gente mayor hacer cosas “extrañas” para su edad? …. Creo que puede ser contraproducente a cierto punto decir que hay adultos mayores que hacen cosas que nos impactan, por que es muy similar a decir que lucen “jovenes” y eso nos lleva a la corriente anti edad o anti aging que nos coloca en ese lado del Edaísmo o Ageism ¿irónico cierto?.  Por ello creo que hace falta reflexionar a profunidad al respecto, estamos aprendiendo por que somos los primeros seres humanos que pueden hablar de vivir más de 100 años, por qué realmente no sabemos como afrontar todo esto que carga la nueva longevidad y el envejecimiento poblacional, tenemos que tener mucho cuidado.

¿Qué hacer?¿Qué decir?

Pues creo que hay que hablar de la diversidad, así de sencillo, así de complejo. De retratar a la vejez con todas sus caras, de no caer en el estigma, de no caer en habla de “los otros”, tener un discurso incluyente, realista y motivante. Reconocer que hay mayores sorprendentes que salen en revistas y en la web, pero que también los hay vendiendo helados en las calles, manejando autobuses o trabajando el campo. Tenemos que reconocer que la diversidad incluye a los mayores dependientes, a gente que usa sillas de ruedas y andadores, personas mayores que no saben leer, personas que olvidan y padecen un sín número de enfermedades. Hablar de los mayores de hoy es eso, hablar de la diversidad, no de clichés.  Trabajemos para hacer comprender a la sociedad que como dijo la periodista Patricia Kelly : “las personas mayores son el grupo más diverso que hay…” más claro ni el agua.