‘La Fundación New Health desarrolla métodos que garanticen la atención integrada a personas con enfermedades crónicas’.

A través de la implantación de métodos como NewCare se puede mejorar la calidad de vida y reducir los gastos sanitarios

Sevilla, 9 agosto de 2019.- La Fundación New Health insta a la Administración pública a que garantice el acceso a la atención integrada para personas con enfermedades crónicas, ya que con la implantación de sistemas de gestión adecuados como NewCare se puede mejorar la calidad de vida de los pacientes y, además, se ahorrarían costes al sistema sanitario.

 

Se trata de un modelo que nace para pacientes crónicos complejos y de atención integrada sanitaria-social-comunitaria. En definitiva, es un modelo de gestión y certificación de programas excelentes de atención de la enfermedad crónica, desarrollados por la Fundación New Health.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define las enfermedades crónicas como aquellas de larga duración, de lenta progresión y no transmisibles, siendo la principal causa de mortalidad en el mundo. Según sus datos, las enfermedades crónicas son la causa del 60 por ciento de las muertes a nivel mundial y desencadenan el 75 por ciento del gasto sanitario público. En concreto, en España, el 80 por ciento de las consultas de atención primaria son de enfermos crónicos y el 40 por ciento de las camas hospitalarias están ocupadas por este tipo de pacientes.

A nivel mundial se calcula que antes del 2020 las enfermedades crónicas supondrán el 60 por ciento de la carga global de las enfermedades, lo que causará el 73 por ciento de las muertes en todo el mundo. Asimismo, en los países en vías de desarrollo representarán más del 50 por ciento de las mismas. En definitiva, la presencia de la enfermedad crónica se duplica con la edad y se prevé que para 2050 el 22 por ciento de la población mundial supere los 60 años.

Estas patologías tienen un impacto múltiple, ya que representan “una importante limitación en la calidad de vida, productividad y estado funcional de las personas que las padecen; una pesada carga en términos de morbilidad y mortalidad; así como un propulsor del incremento de los costes sanitarios y sociales, que compromete la sostenibilidad a medio plazo de los sistemas de protección”.

Tal y como han sostenido desde la fundación, “la sociedad se encuentra ante un cambio de paradigma de la atención y reclama urgentemente a los diferentes sistemas existentes atender las circunstancias y consecuencias de este tipo de enfermedades y que se pongan definitivamente al servicio de las personas”.

En este sentido, el director de Programas de la Fundación New Health, Zacarías Rodríguez, ha señalado que “en España somos expertos en teorías y modelos, pero nos queda mucho por aprender respecto a las implementaciones y aplicaciones prácticas, ya que la propia Administración pública invierte en métodos que miran al presente y al futuro, pero implementa modelos de hace 15 años”.

Del mismo modo, Rodríguez ha sostenido que “las aseguradoras privadas piensan en pacientes jóvenes y sanos sin darse cuenta de que la mayoría de su población envejece y tiene enfermos crónicos”, a lo que ha añadido que en estos cuatro años han podido comprobar que “la integración socio sanitaria y comunitaria no solo es viable, sino que es imprescindible, ya que ningún sistema del mundo es sostenible si solo cuenta con un enfoque sanitario”.

“La persona como un todo”

Por otro lado, el coordinador de Programas de New Health Foundation, Rafael Doblado, ha insistido en que “es imprescindible que se comience con nuevos modelos y sistemas de gestión que pongan el foco de interés en la persona como un todo, atendiendo a sus derechos, a la preservación de la dignidad y a la mejora de su calidad de vida ante periodos de cuidados prolongados por enfermedad crónica, sobre todo cuando esta cronicidad comienza a ser compleja”.

De esta forma, Doblado ha explicado que métodos como NewCare permitirían a la Administración, a través de entidades gestoras y prestadoras de cuidados para pacientes crónicos complejos, “identificar elementos y seguir procesos de excelencia que garanticen mejoras en salud, en la experiencia del cuidado de la persona con una enfermedad crónica y su familia, y una mayor satisfacción de los profesionales; así como mayor efectividad y sostenibilidad económica en las organizaciones”.

 

Por último, Doblado ha reconocido que “en España faltan muchos recursos para la atención a personas con enfermedad crónica compleja y avanzada y, para empezar, habría que hacer una inversión importante; si bien este coste se recuperaría a corto plazo y, sobre todo, las personas estarían atendidas con dignidad, compasión y en comunidad”.

 

 

 

Para más información o solicitud de entrevistas:

María José García-Mondelo

Directora de Comunicación

comunicacion@newhealthfoundation.org

617 551 616/ 954 414 785

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Los retos del envejecimiento poblacional, de los que nadie habla.

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Claro está que el envejecimiento y la vejez son temas  importantes que  hay tratar, temas como los derechos humanos, inclusión, accesibilidad son un deber de difundir y compartir por redes sociales. Pero creo que nos está  fallando algo elemental: El aspecto cotidiano.

El aspecto de la convivencia con personas mayores, es un tema que quizá queda obviado, Es un tema, que llegamos a veces a posponer y ya no querer profundizar. Sin el afán de dañar o agredir, creo que nos falta mucho cómo sociedad para poder tener una verdadera convivencia entre personas mayores jóvenes y niños.

No basta con llevar a los niños a los asilos o centros de día. No basta con hacer campañas publicitarias para hablar de la inclusión del gente mayor. Lo que debemos de tratar es qué hacer en lo cotidiano, que hacer al momento de interactuar con personas mayores que cada día son más dentro de nuestras comunidades. Muchas veces los jóvenes ( o  incluso los niños) no sabemos cómo interactuar, como relacionarnos con estas personas, y creo que también las personas mayores requieren de cierto Conocimiento para poderse relacionar como grupo con otros grupos etarios.

Ejemplos.

Nos topamos con una persona mayor que está conduciendo su automóvil. Quizá es una persona de 70 o más años, y por razones lógicas y biológicas su velocidad de reacción es menor a la que tenía hace 30 años. Esto no es discriminar simplemente es hablar de aspectos funcionales reales, claro está que hay personas mayores que conducen muchísimo mejor que yo.  Hace décadas esto no era un problema porque la mayoría de la gente mayor  fallecía o dejaba de conducir su automóvil, pero  hoy nos enfrentamos a una realidad de una ciudad con un alto porcentaje de personas mayores que hacen uso de su propio medio de transporte. Es cada día más común leer notas de accidentes en donde adultos mayores están involucrados. Como sociedad no estamos preparados para esto. En primer lugar es necesario un rediseño automotriz, algo que está ocurriendo, que se está dando en muchas empresas automotrices e incluso existen propuestas de rediseño desde universidades de prestigio como el MIT.  Pero, al día de hoy, ya estamos experimentando estas complicaciones que se generan por automóviles que no están pensados para un sector envejecido, ni ciudades que lo estén.

Que quede claro que no hablo de prohibir a las personas mayores manejar. Habló de que los objetos como en este caso son los automóviles no están diseñados para que la gente mayor continúe manejando, la traza urbana tampoco lo está, existen proyectos que se desarrollan pensando en esta accesibilidad, pero hoy no son realidad. Además del automóvil, la gente que rodea a las personas mayores que están al volante, carecen de conocimientos básicos respecto a las características funcionales  de una persona mayor, que goza de buena salud, pero es mayor. Al conocer  que  algunas capacidades funcionales de un adulto mayor van a cambiar, que su velocidad de reacción es menor a la mía, puedo ser empático y adelantarme a una situación evitándola, evitando un excelente.

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Este artículo puede sonar quizá un poco duro, pero creo que es algo que tiene que hablarse. De repente nos hemos volcado los adultos mayores fantásticos llenos de energía que rompen paradigmas, ¡por su puesto que existen y que son muchos!. Pero dejamos de lado el aspecto cotidiano por ejemplo hablando de los empacadores voluntarios en los super mercados (en México son muchos). Algo que siempre he juzgado como el ejemplo perfecto de la falta de conocimiento de las aptitudes que necesito una persona para desempeñar un trabajo. Una persona mayor es útil a la sociedad de muchas formas, pues cuenta con  una trayectoria llena de experiencias buenas o malas, sin importar su conocimiento académico. El hecho de volverse empacador voluntario y hacer uso de herramientas como su propio  cuerpo, cargando objetos pesados, estando mucho tiempo de pie, inclinarse hacia enfrente, haciendo uso de la motricidad gruesa y fina,  entre muchas otras características que su antropometría no permite ejecutar con destreza. Eso hace que la persona mayor se vea subutilizada, pues puede que ejecute bien su trabajo, pero a un alto costo, haciendo uso de su cuerpo que es lo que sin dar marcha atrás refleja los años pasados, los accidentes y las enfermedades. Quizá la señora empacadora pudiera orientarme sobre la crianza de los hijos o sobre como desempeñarme en una función nueva para mi, como atender al cliente, como vender. Pero no. Ella se dedica a empacar. Un trabajo digno, pero a mi gusto pudiera dar más desempeñándose en otra actividad que le exija menos esfuerzo físico.

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Nos enfrentamos a una generación de adultos mayores que exigen sus derechos que no se quedan callados y que continúan queriendo ser activos en la sociedad. Es una generación que cambia paradigmas como siempre lo han hecho, desde los años 60s o 70s. Es una generación que se encuentra en una pelea interna (quizá) entre exigir sus derechos para seguir siendo útiles a la sociedad y al mismo tiempo  están en espera de una jubilación o pensión prometida por el sistema en el que vivieron toda su juventud.

Es un tema realmente muy complejo y muy profundo para analizar. Existen como en todo, aspectos positivos y negativos ante la interacción de los jóvenes  (generación X, milenials )  con los mayores de hoy. Éstos aspectos son los que debemos de tomar en cuenta al momento de hablar de la vejez y del envejecimiento en este presente. Lo que ocurre es que anteriormente  las personas mayores se relegaban,  se quitaban del camino, por así decirlo, de los jóvenes que continuaban. Ahora no pasa lo mismo.

Dejo estas ideas simplemente para reflexionar y poner sobre la mesa que tenemos que hablar de más allá de temas populares, temas que si son interesantes pero que pareciera que les damos vueltas solamente. Empoderar a la gente mayor es una parte importante de estos nuevos cambios poblacionales, pero también brindar las herramientas a toda la sociedad para poder relacionarse de manera eficaz y asertiva con la gente mayor que los rodea.  Sumerjámonos en las relaciones intergeneracionales,  en las tangentes del envejecimiento poblacional y en cómo desde muchas áreas podemos proponer soluciones a los diversos retos que este conlleva.…

 

 

¿Integrar a los mayores?

Depende de que mayores hablemos, pero está claro que los mayores de hoy, aquellos que imponen tendencias, que siguen aportando a la sociedad, ellos, ellos se integran solos. Es una realidad, pensaba esto al darme cuenta que al día de hoy todo gira entorno a los mayores de hoy, por lo menos en mi vida. Pues estos mayores están presentes en mi vida ayudándome a pasar momentos complicados, están apoyando con actividades que quizá en otros tiempos no podrían hacerlo ¿Cómo cuales?

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La abuela en la clase abierta de karate do. 

Así es, en estos días recientes he visto a más de una abuela con su nieta o nieto tomar una clase de karate do, brincar los aros, hacer carreras. Y si, abuelas mayores de 60 años, dispuestas a disfrutar de sus nietos de una manera poco trillada, no sentadas en una mecedora contando historias, sino viviendo historias con sus adorados nietos.

Mayores en reuniones generacionales.

Ya es un clásico. Y no es que se reúnan en solo una ocasión, los hay quienes hacen comidas o desayunos dos veces al año o de manera mensual. Y es algo que les fascina, les encanta recordar con sus compañeros de generación, pero sobre todo identificarse con ellos y seguir compartiendo la vida que están viviendo.

Mayores que trabajan.

Pediatras, ginecólogos, docentes e instructores, ingenieros. Ellos y ellas siguen laborando de una manera incansable, con toda esa experiencia que la vida les ha dado van rompiendo barreras y aunque el cuerpo puede avisarles que deben de bajar un poco el ritmo, buscan la manera de continuar, pues los años les han enseñado como sortear esos obstáculos.

Así que estas personas mayores se integran a la sociedad por sí mismos. Quizá a quienes debemos de ayudarles a la reinserción social son a los mayores dependientes, los que no salen de sus casas y no son protagonistas de estas historias de éxito. Y no va a ser nada sencillo, pero hablando de ellos es cómo se inicia. La integración se da con el lenguaje que utilizamos, dejar de llamarles bebés o tratarlos como niños pequeños. Con una mirada, una expresión podemos iniciar.