adultos mayores

A raíz de que las estrategias públicas para personas en situación de dependencia son prácticamente inexistentes, México está en riesgo de tener una vejez precaria.

Las políticas dirigidas a los adultos mayores se centran en garantizar el acceso a servicios básicos de salud, un ingreso económico de subsistencia y la integración social de las personas, por lo que el país está en peligro de tener una vejez con precaria condición económica e ineficientes sistemas de cuidado, alertó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

De acuerdo con Mariana López-Ortega y Natalia Aranco, especialistas del BID en su división de protección social y salud, se estima que la cantidad de adultos mayores dependientes en el país superan los dos millones de personas, lo que representa más de 1.5 por ciento de la población total.

Pensiones y salud de la mano

Aunado a este contexto, “la precaria condición económica de un alto porcentaje de la población del país y la ausencia de políticas públicas y estrategias de atención a la dependencia, ponen en riesgo la adecuada atención de las personas mayores dependientes”, señaló el BID.

Las dos contingencias que sufrirá México en sus finanzas públicas y en sus servicios de salud insuficientes podrán enfrentarse con acciones público-privadas y sistemas coordinados y relacionados, afirmó la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

“El Sistema Nacional de Pensiones y el Sistema de Salud Universal que plantea la presente administración tienen que estar relacionados, coordinados y con una colaboración público-privada”, aseguró María de los Ángeles Yáñez, directora de Riesgo y Desarrollo del Sector y Proyectos de la AMIS.

Para diseñar un sistema de cuidados, el BID recomienda tomar en cuenta su población beneficiaria (cobertura universal, priorización por grupos de edades y nivel de dependencia); la oferta de servicios y cómo se entregarán, así como la calidad de los mismos con evaluación constante, y el modo de financiación (rentas generales, mecanismos de primas, cuotas o copagos).

Fuente:https://elfinanciero.com.mx/economia/mexico-va-que-vuela-a-una-vejez-precaria-advierte-banco-interamericano-de-desarrollo

Mi amigo y colega Jeroen Spijker, investigador del Centro de Estudios Demográficos, publicó recientemente un artículo divulgativo que sintetiza muy bien un tema de gran alcance y complejidad: la evolución generacional de la salud. A continuación tienes link al pdf, la presentación del artículo, y el comentario que en su día publicó Sala de Prensa de […]

Cambio generacional de la salud — Apuntes de demografía

En general, se conviene en que el maltrato de las personas mayores se puede cometer tanto por acción como por omisión (en ese caso, por lo común se denomina “descuido”), y que puede ser intencional o no. Además, puede ser de carácter físico o psíquico (este último incluye las agresiones emocionales o verbales), o puede entrañar abuso económico u otros perjuicios materiales.

Cualquiera que sea el tipo de maltrato, es indudable que el anciano será víctima de sufrimientos innecesarios, de lesiones o dolor, pérdida o violación de sus derechos humanos y deterioro de su calidad de vida. La calificación de una conducta como maltrato, descuido o explotación dependerá, probablemente, de la frecuencia con que se produzcan, su duración, gravedad y consecuencias, y, sobre todo, del contexto cultural. Por ejemplo, entre los navajos de los Estados Unidos, el hecho de que los ancianos de la tribu compartieran sus bienes materiales con los miembros de la familia había sido calificado por un investigador ajeno a dicha cultura como explotación económica por parte de esos parientes. Sin embargo, los ancianos en cuestión lo consideraban como un deber cultural, e incluso un verdadero privilegio. En otras tribus indígenas de los Estados Unidos el maltrato de los ancianos se consideraba como un problema comunitario y no individual.

Según la definición de la organización Acción contra el Maltrato de los Ancianos en el Reino Unido, adoptada por la Red Internacional para la Prevención del Maltrato de las Personas Mayores:

““El maltrato de los ancianos consiste en realizar un acto único o reiterado o dejar de tomar determinadas medidas necesarias, en el contexto de cualquier relación en la que existen expectativas de confianza, y que provocan daño o angustia a una persona mayor”.

Por lo general, el maltrato se clasifica en las categorías siguientes:

  •  Maltrato físico: Causar dolor o lesiones, ejercer coerción física o restringir la libertad de movimientos mediante la fuerza o el uso de drogas.
  •  Maltrato psíquico o emocional: Infligir sufrimiento psíquico.
  • Abuso económico o material: Explotar a una persona mayor o hacer uso de sus fondos o recursos en forma ilícita o indebida.
  •  Abuso sexual: Mantener contacto sexual no consentido de cualquier tipo con una persona mayor.
  • Descuido: Negarse a cumplir con la obligación de atender a una persona mayor, o no cumplirla. Esto puede entrañar o no la tentativa, consciente e intencional, de causar sufrimiento físico o emocional a la persona mayor.

Desplazar a las personas mayores de su posición como jefes del hogar y privarlas de su autonomía en nombre del afecto son normas culturales, aun en los países en los que la familia es la institución básica y el sentimiento de deber filial es fuerte. Esa “infantilización” y sobreprotección pueden hacer que la persona mayor se sienta aislada, deprimida y desmoralizada y suele considerarse como una forma de maltrato.

Indicadores del maltrato en personas mayores

¿Qué se puede hacer para prevenir el maltrato de las personas mayores?

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Es más difícil para los ancianos evadirse de una relación de maltrato o tomar las decisiones apropiadas debido a las deficiencias físicas y cognoscitivas que generalmente sufren. En algunos lugares, las obligaciones derivadas del parentesco y el recurso al círculo familiar ampliado para resolver las dificultades también pueden reducir la capacidad de las personas mayores, en especial de las mujeres, para eludir las situaciones peligrosas. A menudo, el agresor puede ser la única compañía con que cuenta la persona mal- tratada. Por estas y otras consideraciones, prevenir el maltrato de los ancianos plantea a los profesionales un sinnúmero de problemas. En la mayoría de los casos, el mayor dilema es cómo lograr un equilibrio entre el derecho a la autodeterminación de la persona de más edad y la necesidad de adoptar las medidas necesarias para poner fin a la situación de maltrato.

La educación y la sensibilización de la opinión pública son elementos igualmente importantes para la prevención del maltrato y el descuido. Lo mismo que en la educación pública sobre el mal- trato de los menores y la violencia en la pareja, el objetivo es informar al público general sobre los diversos tipos de maltrato, cómo identificar los signos y dónde se puede acudir para obtener ayuda. Las personas que tienen contacto frecuente con ancianos son los destinatarios más importantes de este tipo de educación. Además de los miembros de la familia y los amigos, se incluye a los trabaja- dores del correo, los cajeros de los bancos y los inspectores de medidores de electricidad y de gas. Los programas de educación orientados directa- mente a las personas mayores suelen ser más eficaces cuando la información acerca del maltrato forma parte de un tema más amplio, como puede ser el envejecimiento o la atención de salud satisfactorios.

Un ejemplo:

Programa escolar canadiense para prevenir el maltrato de las personas mayores

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Salud Canadá, una organización no gubernamental, ha desarrollado un proyecto educativo bipartito sobre el maltrato de las personas de edad, destinado a los niños y los jóvenes. El proyecto tiene por objeto lograr que los niños tomen conciencia de la vejez y se sensibilicen sobre el tema y sus implicaciones, y crear oportunidades para que los jóvenes se interesen en las relaciones con otras generaciones. Con ello, se espera que los niños y los jóvenes adquieran mayor respeto por las personas mayores y se sientan mucho menos inclinados a maltratarlas, ahora y en el futuro.

La primera parte del proyecto es un juego interactivo de relato de historias para niños de 3 a 7 años de edad, que incluye juegos y cuentos. Si bien no aborda directamente el tema del maltrato de las personas de edad, el juego transmite imágenes positivas de la vejez. También ha resultado eficaz con niños mayores, que tenían conocimientos de inglés limitados.

El núcleo de la segunda parte del proyecto está constituido por un programa escolar formal, elaborado después de extensas consultas con gran número de personas, entre los que se cuentan docentes, asistentes sociales especializados en jóvenes, líderes religiosos, prestadores de asistencia sanitaria, jóvenes, personas que trabajan con los ancianos, y los propios ancianos. Mediante este programa de estudios, apropiado sobre todo para los adolescentes, se trata de cambiar las actitudes negativas profundamente arraigadas en la sociedad sobre los ancianos y el envejecimiento y reducir el nivel de maltrato de las personas de edad.

Las escuelas de Ontario, también en el Canadá, han incluido el tema de la resolución de conflictos en sus programas de estudios y los docentes han comprobado que es muy fácil promover las conversaciones acerca del maltrato a los ancianos en ese contexto.

Fuente:

Krug, E. G., Dahlberg, L. L., Mercy, J. A., y Zwi, A. B. (2003). Informe mundial sobre la violencia y la salud OPS.