aislamiento

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El adulto mayor, cada día es objeto de violencia, en donde los familiares no están de acuerdo a sacrificar su “dura vida ajetreada” y por lo demás” difícil”, en obtener  lo necesario para su familia. Dejando  a sus familiares adultos en el descuido y en el abandono social.

La muerte social proviene cuando un adulto tiene enfermedades que le ocasionan el deterioro de sus facultades físicas o mentales, cuando inicia a ser una “carga” en donde ya no es suficiente, y en ocasiones avergüenza a la familia, por sus limitaciones.

Esto ocurre cuando iniciamos separándolo de los ambientes que ellos están acostumbrados a frecuentar, se inicia, no llevándolo con ellos, sometiéndolos en los domicilios sin visitas, o en su defecto abandonándolos en lugares de retiro, que prometen visitarlos, pero ya no acuden a ellos, con el pretexto de que si voy….se altera, mejor lo dejo en paz.

O en el caso del familiar…”me duele verlo así, mejor no voy”, olvidando que ellos necesitan del afecto y de la atención tengan la enfermedad que tengan.

Aquí socialmente se considera muerto, porque no recibe la atención ni el afecto que necesita. En ocasiones, el abandono y la soledad llegan a ser tan grandes y tan insoportables que la propia muerte puede aparecer como una liberación. Así lo relata Kurt Marti.

El rechazo social que reciben los pacientes con enfermedades infectocontagiosas, demenciales, cáncer, crónico degenerativas, son muy dolorosas  para ellos, por no comprender

El reconocer una enfermedad eminente en nuestros familiares, produce un miedo  a enfrentar su propia muerte, lo cual hace que se alejen de ellos, teniendo la idea mágica, si no lo veo no me va a suceder.

Por lo que es necesario culturizar sobre la muerte, en donde tengamos la conciencia de que todos vamos a morir, y que es solo una etapa de la vida. Si lo hacemos disfrutaremos más el día a día, poniendo nuestro esfuerzo diario en ello.

Esforzarnos por reconocer la necesidad de ver a los que nos rodean en su contexto, en sus necesidades, y valorando que si puedo hacer con ellos en mi crecimiento espiritual, mi vida no va a disminuir si veo la de ellos, pero si poder poner calidad de vida en la de ellos.

Cada persona necesita sentirse importante en la vida de otro, y más si es de la familia, porque en ella es donde formamos en valores, en reconocer la existencia como algo bello y que más bello poderlo acompañar en el ocaso de su existencia, sin tapujos, sin miedos, donde podamos tomar las manos de nuestro moribundo, dejándolos ir en paz, con la certeza de haber sido amados hasta el final de sus días.

Debemos además respetar sus decisiones, en ocasiones le imponemos las nuestras y en ello causamos más dolor, más angustia, porque no puedo respetar lo que me solicita, lo que en su contexto sería valioso, pero en el del familiar no tiene sentido y evadimos sus deseos, en donde el adulto se siente agredido por no ser tomado en cuenta, obvio decir que esto no entra en las personas con deterioro intelectual, donde hay que apoyarlas en su calidad de vida y no abandonarlas.

La soledad es un problema muy grande en el mundo de hoy, donde a pesar de los adelantos tecnológicos, la ausencia de las personas queridas es mayor. Cada día hay menos conciencia de la necesidad de incluir en la vida a las personas que nos rodean, verlas, tocarlas y de alguna manera hacerlas sentir que están incluidas en mi vida y en ella la vuelven más valiosa.

Los invito a aceptar la vida en plenitud en todas sus etapas.

DRA. MARÍA BERTHA COVARRUBIAS MANRIQUE

ANTONIANOS 1

COL CAMPANARIO

CEL 6622 56 57 22

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