demencias

Por Lorena López Méndez

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La Demencia Frontotemporal (DFT), es un trastorno que afecta al cerebro y que ilustra bien los mecanismos de la expresión artística. Es una enfermedad neurodegenerativa que presenta la disminución de habilidades sociales y desinhibición (Méndez, 2004:2; Schott, 2012:1948).

La comparación de la producción artística antes y después del desarrollo de una enfermedad nos permite especular sobre la funcionalidad de regiones cerebrales selectivas afectadas en los procesos neurodegenerativos. Si bien, se ha focalizado sobre las aéreas del cerebro responsables del procesamiento visual del arte, la producción del arte es un proceso complejo, que constituye la habilidad de transformar la percepción visual hacia representaciones grafo motoras tangibles (Serrano y Allegri, 2005:49).

Miller, Yener & Akdal, (2005:247), señalan que hay aspectos específicos de la Demencia Frontotemporal (DFT) que hacen que tales pacientes sean particularmente susceptibles a producir arte. En particular, la enfermedad a menudo afecta a áreas de la región dorsolateral frontal y parietal posterior del cerebro que son particularmente importantes para la memoria de trabajo, la planificación (Frontal) y visuoconstructivas (parietal) en la creatividad.

La creatividad artística se basa en mecanismos complejos que incluyen: el descubrimiento de la capacidad y necesidad de producir, el periodo de incubación, la percepción y la producción artística. Al contrario que sucede con las personas con la enfermedad de Alzheimer (EA), los enfermos con DFT, poseen la capacidad de copiar y las funciones visuoperceptivas que están asociadas a las áreas cerebrales posteriores. La carencia de funciones visuoprácticas podría explicar por qué algunos individuos con talento continúan evolucionando y creando pinturas a pesar de su DFT. (Sellal & Thomas-Antérion, 2012).

La aparición del “talento artístico” observado en DFT en anteriores estudios sugieren que la creatividad es mayor (Drago et al, 2006;. Liu et al, 2009;. Mell et al, 2003;. Méndez,2004; Miller et al, 2000, 1998, 1996; citado en Souza, et al. 2010: 3739 ).

Algunos pacientes que están incluso apáticos, muchos en estadios avanzados de su demencia pueden comenzar a dibujar para comunicarse con su entorno. A veces, esos dibujos no sólo compensan la pérdida de todo el lenguaje oral sino que además revelan la presencia de una verdadera creatividad visual (Sellal & Thomas-Antérion, 2012; Kearney, O’Dowd, Murray, Kavanagh, O’Connell, & Lynch, 2012). En general, las pinturas son realistas o surrealistas, sin un componente significativo simbólico o abstracto. El trabajo se aborda de una manera compulsiva, y a veces las pinturas se repiten muchas veces (Bruce, Miller, Craig Hou, 2004:843).

Méndez, (2004:2) sostiene que algunas personas con DFT han manifestado un cambio completamente diferente en la expresión artística, como es el caso de Mevyn Peake cuyas alteraciones en sus dibujos es evidente, la percepción de los rasgos caricaturescos de sus ilustraciones lo hacen patente.

La creatividad en DFT ha surgido en otras formas de expresión, incluyendo la música, la mecánica y las ma- temáticas, pero, sobre todo, no en las áreas verbales tales como la escritura y la poesía (Méndez, 2004:3).

El arte visual es, una expresión compleja de funciones neurológicas y cognoscitivas entre otras muchas cosas. Para algunos pacientes con demencia conservaran las habilidades previamente aprendidas, como la música, la pintura o el juego de cartas, a pesar de la evolución de su enfermedad (Matallana et al., 2011). En su estudio centrado en una mujer de 66 años afectada de demencia frontotemporal (DFT), sin interés previo por el arte que comenzó a pintar a los 56 años, cuando le aparecieron alteraciones conductuales y de expresión ligüística, nos permite vislumbrar y comprender el inicio de ese talento y como encubrió su dificultad lingüística, permitiéndole distraer la continua alteración en el funcionamiento social y de conducta que padecía. Los autores apuntan como se precisan en más estudios acerca de esta temática, pues no todos los pacientes desarrollan ese comportamiento creativo. (Matallana y Montañes, 2011:215). Además de este estudio existen otros estudios que tratan casos de personas con enfermedades neurodegenerativas que desarrollan habilidades artísticas e intereses que no poseían antes de su patología (Miller, Boone, Cummings, Read & Mishkin, 2000; Miller et al., 1998).

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La creatividad en participantes con demencia frontotemporal se genera a partir de la confluencia de diversas funciones, como son la memoria de trabajo, la atención mantenida, la planificación y la flexibilidad cognitiva.

El proceso de una de las enfermedades como es la demencia pueden modificar la capacidad creativa y alterar el modo de procesar y realizar la pintura, el dibujo o la copia. Budrys, Skullerud, Petroska, Leng- veniene, & Kaubrys, (2007:143) apunta que el pro- ceso creativo se convirtieren de lo abstracto a lo concreto y simbólico, se produce un “regreso” al niño o niña “realista”, al primitivismo en la etapa avanzada de la enfermedad (al contrario de los casos documen- tados de los artistas con enfermedad de Alzhéimer que en su mayoría se apartan del estilo realista tras el curso de la enfermedad). Se produce un desplaza- miento del espectro de color predominantemente a colores “primarios” (esta característica también se ob- serva en las obras de los artistas con DFT como con enfermedad de Alzhéimer), aparece cierta agresividad e inquietud manifiesta en el dibujo, expresión de miedo a modo de silencio interior.

En algún tipo de demencia, sobre todo en la demencia frontotemporal (DFT) algunos pacientes, de modo inesperado, han mostrado una capacidad creativa sorprendente y sus nuevas obras han llegado a ser consideradas de mayor calidad que obras anteriores. En estos casos se habla según (López-Pousa, 2008 ) de “paradoja parietal” para referirse al aumento de la capacidad artística que parece producirse en el hemisferio contralateral al lesionado, el cual intentará compensar las funciones perdidas, a través de la desinhibición de algunas otras áreas cerebrales o el establecimiento de nuevos circuitos que activaran zonas que hasta ese momento habían permanecido inhibidas o mudas.

Mientras que en la demencia degenerativa tipo Alzhéimer se produce un deterioro de las regiones mesotemporales y parietales, que en general conducen al abandono de la producción artística a favor de la copia, (Cummings, Millar, Christensen, Cherry, 2008; Lopez Pousa, 2008; Serrano et al. 2005; Canu et al. 2002;. Crutch et al. 2001; Cummings y Zarit 1987) en la demencia con degeneración frontotemporal izquierda pueden desarrollarse valores artísticos que hasta ese momento no existían.

Sujetos que previamente no habían pintado pueden comenzar a pintar realizando una pintura muy repetitiva basada en recuerdos de la infancia, y los que ya son o habían sido pintores introducen, en su modo de pintar, rasgos de una mayor libertad expresiva, con más empatía. De algún modo, realizan una pintura más expresionista. Si la afectación preferentemente del lóbulo temporal derecho, el trabajo artístico se modificará a través del dibujo, sobre todo en los ras- gos que definen la figura humana (se van a hacer más crudos) (Méndez, 2004).

Los pacientes con demencia con cuerpos de Lewy, la enfermedad les provoca una disfunción visuoespacial, modificando el proceso de ejecución de su obra pictórica apareciendo un progresivo deterioro en la representatividad y una mayor dispersión de los trazados, sin que modifiquen los aspectos novedosos de la obra.

Palmiero, Di Giacomo, D., & Passafiume, (2012:206) y Lopez-Pousa, (2009), afirman que cuando se producen enfermedades cerebrovasculares o lesiones cerebrales focales, los cambios en la expresividad artística se manifiestan en una simplicidad de los dibujos sin grandes variaciones en la organización espacial, fundamentalmente si la lesión afecta a áreas del hemisferio izquierdo. A lo largo de la historia y en diversas ocasiones, especialistas en neurociencias, sobre todo los psiquiatras, han abordado el tema de la creatividad artística en los pacientes con enfermedades mentales. Lo atractivo del tema era saber si a través de las obras de estos enfermos se les podría diagnosticar con más precisión y/o si el desarrollo de sus actividades artísticas podría proporcionarles un tratamiento más adecuado..

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Fuente: López Méndez, Lorena (2015) Arte y salud: diseño e implementación de talleres y contenidos digitales de ámbito cultural para pacientes con Alzheimer y otras demencias (Tesis doctoral). Madrid, España. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Bellas Artes.

Para el año 2030 habrá 15 millones de personas mayores en el mundo con trastornos mentales graves y la depresión será la segunda causa de discapacidad es dicha población, señaló la especialista del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, Ana Luisa Sosa.“

La depresión predispone a muchas enfermedades como demencia o infarto o eventos vasculares. Se ha demostrado que la depresión afecta a una de cada cinco personas mayores; los trastornaos de ansiedad acompañan otras patologías mentales y físicas”, refirió la doctora mediante el Boletín del Instituto Nacional de Geriatría (INGER).

La salud mental explicó, es un componente esencial del bienestar en todos los momentos de la vida aunque en la edad adulta cobra un papel fundamental puesto que los protege de enfermar y contribuye en los procesos de recuperación y rehabilitación; no obstante, existe poca atención para dicho grupo poblacional, generalmente por estigmas.

Origen: Para 2030 habrá 15 millones de adultos mayores con trastornos mentales

De acuerdo con una revisión de literatura científica enfocada en la atención centrada en la persona con demencia, realizada por  los investigadores: Sam Fazio, PhD, Douglas Pace, CNSJanice Flinner, MS y  Beth Kallmyer, MSW , publicada en el Journal “The Gerontologist” en 2018 se plantean las siguientes recomendaciones:

 

  1. Conozca a la persona que vive con demencia.

    El individuo que vive con demencia es más que un diagnóstico. Es importante conocer a la persona única y completa, incluidos sus valores, creencias, intereses, habilidades, gustos y disgustos, tanto pasados ​​como presentes. Esta información debe informar cada interacción y experiencia.

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  2. Reconocer y aceptar la realidad de la persona.

    Es importante ver el mundo desde la perspectiva del individuo que vive con demencia. Al hacerlo, se reconoce el comportamiento como una forma de comunicación, promoviendo así una comunicación efectiva y empática que valida los sentimientos y se conecta con el individuo en su realidad.

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  3. Identifique y apoye las oportunidades continuas para un compromiso significativo.

    Cada experiencia e interacción puede verse como una oportunidad de compromiso. El compromiso debe ser significativo y útil para la persona que vive con demencia. Debe apoyar los intereses y preferencias, permitir la elección y el éxito, y reconocer que incluso cuando la demencia es más severa, la persona puede experimentar alegría, comodidad y significado en la vida.

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  4. Construir y cultivar relaciones auténticas y afectuosas.

    Las personas que viven con demencia deben formar parte de relaciones que los traten con dignidad y respeto, y donde su individualidad siempre esté respaldada. Este tipo de relación afectiva se trata de estar presente y concentrarse en la interacción, más que en la tarea. Se trata de “hacer con” en lugar de “hacer para”, como parte de una relación de apoyo y beneficio mutuo.

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  5. Crear y mantener una comunidad de apoyo para individuos, familias y personal.

    Una comunidad de apoyo permite la comodidad y crea oportunidades para el éxito. Es una comunidad que valora a cada persona y respeta las diferencias individuales, celebra los logros y las ocasiones, y proporciona acceso y oportunidades para la autonomía, el compromiso y las experiencias compartidas.

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  6. Evaluar las prácticas de cuidado regularmente y hacer los cambios apropiados.

    Hay varias herramientas disponibles para evaluar las prácticas de atención centradas en la persona para las personas que viven con demencia. Es importante evaluar regularmente las prácticas y modelos, compartir hallazgos y realizar cambios en las interacciones, programas y prácticas según sea necesario.

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Fuente:

Sam Fazio, Douglas Pace, Janice Flinner, Beth Kallmyer, The Fundamentals of Person-Centered Care for Individuals With Dementia, The Gerontologist, Volume 58, Issue suppl_1, February 2018, Pages S10–S19, https://doi.org/10.1093/geront/gnx122