Los mayores son P E R S O N A S

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Puede ser difícil de comprender en un principio. Quizá por que lo ves ahí casí sin moverse, perdido en sí mismo. Una realidad dura que afrontan muchos guerreros y guerreras, muchos mayores que tienen dependencia funcional. La edad que tengan estos mayores de hoy no es la culpable de su dependencia. Si bien es mucho más probable que rebasando cierto límite se tengan más problemas de salud, estos mayores con dependencia pueden tener 65 años o 98.

¿Y se es menos persona a los 65 que a los 98? ¿Será que después de los 60 o después de una embolia ya no se es persona? ¿Tener demencia te deja sin ser humano? ¡NO!

Obviamente no.

Se sigue siendo.

Y comprender esto a muchos nos cuesta trabajo, por que en lo cotidiano, al cambiar la ropa de cama de la persona mayor con dependencia se nos olvida que ese ser humano que poco se mueve y poco habla es un individuo lleno de historias de vida, lleno de deseos, sueños, anhelos. Tratarlo como uno más, como “algo”. No le quita humanidad a la persona, nos la quita a nosotros mismos. Y es que pensamos que todos los mayores son iguales, exactamente iguales, tenemos ideas preconcebidas desde hace años que nos dicen que la gente mayor es “viejita” y que ya no escucha, ya no ve… ya no siente.

Por ello yo aclamo a la razón y al raciocinio, al detener la práctica inconsciente y repetitiva que nos coloca una barrera para poder trabajar sin sentir. Dicen, algunos, que es mejor no sentir o pensar al cuidar a una persona en estado de dependencia, es algo difícil. Me atrevo a decir que es de las cosas más duras que tiene la vida. Por que si esa persona es tu familiar te enfrentas al duelo constante de su partida lenta y dolorosa. Pero, creo que el poner ese escudo protector de “mejor solo lo muevo rápido y ya” nos dejará con un vacío anímico de por vida.

Una caricia, una palabra, decimos en México : un apapacho. Eso no quita. Eso da. Para ambos lados da. Creo que centrarse en la persona nace con ese sentir y de ahí en adelante estamos dispuestos a las características propias de cada quien, estamos dispuestos a comprender, sí es que trabajamos en una residencia o asilo, que cada persona, por muy gruñona, seria, callada, dependiente, agresiva, etcétera… es una P E R S O N A es el hijo o la hija de alguien, que hace años fue esperado con ansías, es un ser humano que tuvo una infancia y jugó, río y soñó. Eso está ahí dentro. Es un individuo con una carga histórica enorme, heredero de tradiciones y costumbres, es parte de nuestra humanidad y las acciones que esta persona realizó en su vida tuvieron un impacto en las vidas de todos los demás, no sabemos, si indirectamente esa persona, de quien no se casí nada, tuvo que ver con que vida fuera lo que es hoy.

Los mayores de hoy, con dependencia o sin ella, guardan en sí mismos historias de vida que para muchos son solo cuentos o relatos de hace décadas, pero si reflexionamos, esas historias, por muy lejanas que parezcan son parte de nuestra humanidad. Cada granito de arena cuenta en la playa.

Así que en terrenos del diseño de centros de día, de asilos, diseño de productos, diseño de empaques, diseño de juegos de realidad virtual, diseño de indumentaria… diseño. A muchos de los hoy estudiantes y diseñadores que ejercen su profesión les queremos recordar que los llamados adultos mayores son personas, muy diversas, que solucionar una necesidad no debe de comprometer la dignidad ni la humanidad del usuario. Mucho que reflexionar, no solo en el diseño de productos y servicios, sino en muchas profesiones que interactúan con los mayores de hoy.

 

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Envejecer: productos discretos para la gente mayor desde el diseño, en Pratt Institute | di-conexiones

 

 

La idea del adulto mayor se refiere a personas por encima de los 65 años y con la edad el cuerpo comienza a presentar signos de desgaste natural. Algunas enfermedades se vuelven crónicas con el paso del tiempo, pero ser viejo no es sinónimo de estar enfermo. A los 40 años aparece el primer signo de vejez, cuando el cristalino disminuye sus habilidades de enfocar. Con el paso del tiempo las articulaciones del cuerpo comienzan a dar signos de desgaste. Para muchos, ya no se escucha tan bien como antes y necesitamos más luz para ver mejor. Son 56 años de vida desde esa primera señal de los ojos, hasta los 96 años que tiene mi abuela materna y la expectativa de vida es cada día mayor.

[…]

Desde finales de 2015 estamos trabajando en un proyecto con la empresa Nuverz, una compañía dedicada a entender los problemas de la edad (aging) y del diseño de productos para adultos mayores (elderly). Los primeros productos que hemos desarrollado en colaboración, que muy pronto podrán ver en el mercado, siguen algunas premisas muy poderosas. Queremos erradicar la estética del objeto médico y darle a la gente un producto bien hecho, una pieza sólida que haga el trabajo, pero que se funda en el paisaje del hogar. ¿Cómo se diseñan entonces productos para una población infinitamente diversa y heterogénea?. Esa es la pregunta que se hace la escritora y activista Ashton Applewhite, autora del libro This Chair Rocks: A Manifesto Against Ageism, quien dice: “… si hay niños, jóvenes y adultos, no deberíamos usar tantos eufemismos y llamar a la gente mayor Viejos”. Esta postura es definitivamente mucho más honesta que todas las etiquetas que se han creado para la gente de cierta edad”. Como si ser viejo tuviera algún tipo de problema

 

Origen: Envejecer: productos discretos para la gente mayor desde el diseño, en Pratt Institute | di-conexiones

Cultura Gerontológica a Nivel de Bachilleres

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Es muy importante difundir la cultura gerontológica a nivel de los jóvenes de preparatoria, incluirla en  currículo escolar, a nivel de sociales, porque en ese nivel podemos ayudarles a ver el adulto que todos llevamos dentro.

El joven tiene la cultura de ver pasar el tiempo sin inmiscuirse en él, como que nada de lo que le pase traerá consecuencias en su salud, como el beber demasiado, el ingerir substancias como drogas o el fumar, porque a su juventud, los efectos son pasajeros.

Si le enseñamos las consecuencias de un buen cuidado de que todos somos producto de la evolución, que el envejecimiento no es selectivo, que se caracteriza por ser universal, progresivo, homogéneo, e irreversible, que si cuidamos nuestro cuerpo a temprana edad, lograremos una calidad de vida envidiable, en comparación a la que tiene México actualmente.

México adolece de enfermedades crónico degenerativas que hacen el envejecimiento muy difícil, como la obesidad, la hipertensión y sobre todo la diabetes que da una muy mala calidad de vida, que lleva al adulto a una discapacidad temprana, con limitaciones físicas importantes.

La idea es poder demostrarle al joven que la cultura de la comunicación con el adulto inicia con reconocer que solo son unos años mayores que nosotros, que no hay una gran diferencia entre sus aspiraciones y las nuestras, que lo que ellos sueñan, es lo mismo que ellos han soñado, solo que en diferentes años.

Que ellos también quisieron liberarse de sus padres, tener una vida plena, educarse y poder no carecer de nada económico, que el avance personal es un logro soñado por todos y alcanzado por pocos.

Pero haciendo un lado eso, podemos implicar al adulto en la comunicación con los jóvenes que los escuchen, que vean lo que el adulto pensó y sintió y que fue necesario que el pasara para lograr lo que ellos pudieran admirar o desechar.

Porque las experiencias de vida no solo son las exitosas, sino también las que nos llevan al deterioro y con ellas también hay que vivirlas.

Que el cuidado inicia con el uso de la razón, que las infecciones, no son producto del capitalismo, que las investigaciones han demostrado que el cuidado físico mejora la calidad de vida, y la convivencia sana.

Hay que reconocer lo que tenemos en común, y que puede hacer el joven al analizar cómo mejorar su calidad de vida actual, como cuidar su cuerpo, con sueño suficiente para poder recuperar su inmunología, como alimentarse de manera sana, que  evitar. Como ejercitarse para evitar el sedentarismo y la obesidad, como cuidad sus emociones, y poderlas comunicar, para enfrentar tantas enfermedades mentales que nos dañan a los jóvenes.

La comunicación o la brecha generacional, no es del adulto, es un límite que pone el joven para evitar lograr un aprendizaje, porque en su criterio, nada tienen que enseñarle, gente vieja y pasada de moda, por ello estamos trabajando para cambiar el concepto de gerontofobia, que ha marcado al mundo actual.

En donde la cultura de los jóvenes sin arrugas es un ridículo espejismo, que debemos de cambiar y entre más rápido se haga, podemos brindar una calidad de vida a la generación bollito que tenemos con nosotros.

DRA. MARÍA BERTHA COVARRUBIAS MANRIQUE.

ANTONIANOS 1

COL CAMPANARIO

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