envejecer

Una nueva concepción de la edad comparte el profesor Glicerio Echeverría Solís en el libro “Envejecimiento humano, amanecer crespuscular”, que ayer presentó en el auditorio Manuel Cepeda Peraza del Centro Cultural Universitario de la Uady.

“Proyectar a los adultos mayores parte de mis experiencias y que las nuevas generaciones los comprendan y se cuiden es parte de los objetivos” de la nueva publicación, indicó.

Uno de los mensajes que transmite en este ensayo, dijo, es que todos pueden llegar saludables a esa etapa de la vida.

El autor, profesor jubilado, afirmó que a la pregunta de cuántos años le llevó escribir el libro responde que “80 años y pico”: su edad.

“Envejecimiento humano, amanecer crespuscular” es el sexto libro del profesor Echeverría, quien explicó que la decisión de escribirlo surgió “ante la presencia de cada vez más disfunciones en mi organismo”.

“Mi preocupación fue creciendo, haciéndose recurrente y compulsiva; por lo que mi visión introspectiva me llevó a la conclusión de que debía investigar lo que palpablemente me estaba pasando”, apuntó.

“Acepto que jamás me di cuenta que estaba envejeciendo hasta que comenzaron a disminuir funcionalmente algunas de mis facultades corpóreas”, agregó el autor en el evento.

Seguir leyendo en: La vejez, desde su perspectiva – El Diario de Yucatán

Hay que tomarlos en cuenta para aminorarlos, si es posible y para prepararnos:

Dentro del proceso de envejecimiento se producen cambios fisiológicos tanto en la esfera orgánica como en la mental. Dichos cambios, que son normales, con el paso de los años predisponen a una serie de eventos fisiopatológicos que llevan al adulto mayor a presentar variadas enfermedades. En este capítulo se revisarán algunos cambios asociados al envejecimiento.

Anatomía General.

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Entre los 30 y los 40 años se alcanza el máximo de altura, disminuyendo luego 5 mm por año a partir de los 50; este cambio es más acentuado en las mujeres. Se explica por cambios posturales (mayor flexión de cadera y rodillas), disminución de la altura de los cuerpos vertebrales y alteración de los discos intervertebrales.

El peso alcanza su máximo a los 50 años y luego disminuye. El compartimento de tejido graso sufre un aumento de 15 a 30% entre los 40 y 55 años para luego disminuir a aproximadamente un 20 % promedio.

La piel

La piel, por su extensión, es el órgano más susceptible de recibir daño ambiental a través de los años, en especial por la acción de la luz solar.Con el tiempo se hace más delgada, más seca, más transparente y se vuelve menos elástica, arrugada y de tinte amarillento. La dermis pierde parte de su contenido colágeno produciéndose arrugas, la pérdida de la elastina e incremento de los glicosaminoglicanos inducen la formación de pseudo elastina que da el color amarillento a la piel.

Las uñas reducen su velocidad de crecimiento, aumentan su grosor y se vuelven opacas y más duras por aumento proporcional de la queratina, llegando a presentar onicogrifosis.

El tejido conectivo disminuye su contenido colágeno y los fibroblastos reducen su recambio. Por pérdida del soporte elástico los traumatismos pueden provocar la ruptura de vasos capilares apareciendo y existe trasvasación de sangre con menor degradación. A los 90 años el 70% de los adultos mayores presentan el llamado púrpura senil.

Sistema músculo esquelético

Entre los 30 y los 80 años se pierde un 30 a 40% de la masa muscular. Dicha pérdida no es lineal y se acelera con la edad. La fuerza muscular disminuye con los años ya que las fibras tipo II (rápidas) disminuyen más que las fibras tipo I y las unidades motoras reducen su densidad. La remodelación de tendones y ligamentos se vuelve más lenta. Se puede producir osteoporosis (pérdida de la masa ósea con composición normal del hueso) típicamente en caderas, fémures y vértebras. También puede aparecer osteomalacia (falla en la calcificación de la matriz ósea y acumulación de hueso no calcificado) lo cual se asocia a déficit de vitamina D.

Sistema Nervioso.

El sistema nervioso se afecta de manera importante con el paso del tiempo. El peso cerebral disminuye con la edad y el flujo cerebral se reduce en un 20% produciendo alteraciones de los procesos de autorregulación de flujo .Hay disminución de la síntesis de catecolaminas, VIP y sustancia P. Los receptores de catecolaminas, serotonina y opioides se reducen. La arquitectura del sueño se altera con reducción de la fase 3 y en especial de la fase 4 de sueño profundo, con lo cual se observa dificultad en la conciliación del sueño, despertar precoz, reducción del número de horas de sueño y disminución del efecto reparador del mismo.

Oído y Audición

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En el oído externo se produce acumulación de cerumen que dificulta la audición. A nivel de oído medio se produce adelgazamiento de la membrana timpánica y pérdida de su elasticidad así como disminución de la eficiencia en la conducción del sistema de huesecillos ; éstos cambios provocan pérdida de audición por alteración de la conducción que afecta principalmente las tonalidades bajas.

Ojo y Visión

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La órbita pierde contenido graso y produce efecto de ojos hundidos. La córnea pierde transparencia y depósitos de lípidos producen el “arco senil”. La pupila reduce su diámetro y el iris disminuye la capacidad de acomodación por fibrosis de sus elementos musculares. El cristalino aumenta su tamaño y se vuelve más rígido, frecuentemente aparecen cataratas por depresión en la actividad de los fenómenos de deshidratación del lente. A nivel de retina se reduce la fagocitosis de pigmentos produciéndose acumulación de ellos, hay marcada reducción de los conos con pérdida de la agudeza visual con los años.

Fuente: https://medicina.uc.cl/publicacion/cambios-asociados-al-envejecimiento/

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Puede decirse que el juego es una actividad obligada en los centros de día y residencias geriátricas, pues si se toma en consideración lo que Mihály Csikszentmihalyi dice sobre el fluir (1990), pues vale la pena incluir las actividades que han fomentado el fluir en la vida como lo es el juego, las artes plásticas, la música, el baile y las representaciones teatrales. Uno de los juegos de mesa más populares en México es la lotería, el cual se originó en Europa y fue traído por los españoles a México en la época colonial (Holguín, 2017). Como es sabido, la generación de personas mayores que hoy se encuentran en los centros de día, asilos y residencias geriátricas, en México y Latinoamérica, jugaron en su niñez y juventud a la lotería. La lotería mexicana puede catalogarse dentro del guión cultural mexicano como parte de los pasatiempos que los adultos mayores solían tener en su juventud; se sabe que los pasatiempos son evocados como elementos de la memoria autobiográfica y para los mexicanos son recordados como recuerdos gratos (Zaragoza-Scherman et al., 2017).

Es importante hacer uso de estas herramientas terapéuticas de una manera que rebase el simple hecho de solo colocar las cartas sobre la mesa.

Jugar a la lotería, para una persona adulta mayor mexicana va mucho más allá de colocar cartas y fichas. De acuerdo con Caterina Camastra la lotería contribuía a la diversión de los participantes y al lucimiento de quien conducía el juego […] el juego de la lotería ilustra la apropiación y la subversión ideológica que la cultura popular constantemente realiza con respecto a la ideología oficial hegemónica (2006:131,132). Así que jugar a la lotería a inicios del siglo XIX fue visto como un acto subversivo que inyectaba picardía a lo que se intentaba moralizar.

Gritar o cantar la lotería dependía del contexto y de la picardía de la gente. Las coplas con las que se acompaña cada carta son parte de un significado, de un indicador social, lo que se dice cuando se juega es una tradición que obedece a un ritual, puesto que los rituales […] contribuyen a “desordenar” y “ordenar” a esa singularidad que es el hombre, inevitablemente tradicional (Díaz-Cruz, 2000:69); jugar a la lotería ordenaba y desordenaba a la sociedad y es entonces donde se ingresa a la anti estructura o communitas, esos lazos no formales que unen a la gente (Znaniecki, citado en Turner, 1974:57).

No cantar la lotería o emitir coplas descontextualizadas es equivalente a eliminar la anti estructura propuesta por el juego. Posiblemente para un niño que hoy juega lotería el significado de las palabras sea totalmente distinto a quien hoy ronda los noventa años de edad, ya que el niño no comprende que al hablar de una sirena se habla de una anti estructura del siglo XIX, pero la gente que aprendió a jugar con sus abuelos y padres este juego a inicios del siglo XX posee información que ha quedado almacenada en sus memorias más profundas, dato que se ha observado al convivir con personas mayores, quienes al escuchar una copla pícara se sonríen.

Se ha observado que el juego de la lotería se ha resumido a la colocación de elementos visuales y a un uso enfocado en la estimulación de la coordinación motriz, atención, percepción y memoria de corto plazo. Y aunque pareciera ser un juego reminiscente, no se ejecuta de esta maneraEl juego se ha ceñido a unas hojas de cartón, el rito se ha eliminado, posiblemente sin saber que existía.

Comprender la importancia que tiene el juego para la cultura del adulto mayor mexicano puede darnos las pautas para no simplemente colocar las cartas sobre la mesa, sino para orientar a los jugadores, quienes ahora con problemas de memoria requieren de ayuda constante para encontrarle el sentido al juego, a jugar de acuerdo al contexto en el que se desarrolló su vida.

La capacitación del personal que labora en los centros de día para personas mayores con y sin demencia debe de enfocarse no solamente en aspectos médicos, sino socioculturales. Por otra parte es importante entender la existencia de otros juegos locales y regionales para no aplicar siempre la misma herramienta, pensando que todos los mexicanos son iguales. Las diferencias culturales entre la lotería en México y el bingo en los Estados Unidos de Norteamérica no han sido notadas por quienes aún hoy en día venden juegos de bingo y poker en tiendas especializadas en adultos mayores mexicanos, o sugieren juegos de cartas sin hablar de la lotería

Es necesario que para brindar una terapia a las personas mayores con o sin demencia se tomen en cuenta aspectos culturales que involucren a las tradiciones y rituales de la gente a la que se atiende, esto con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas mayores motivando ese estado positivo llamado fluir.

Este texto fue extraído de la tesis doctoral: Diseño de un modelo para la reflexión identitaria de la persona mayor con demencia a través de la cultura material, presentada por Annika Maya Rivero, para obtener el grado de Doctora en Diseño. Puede consultarse completo AQUI.