Los obstáculos para el gerontodiseño

cyclone fence in shallow photography

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  1. Las Universidades actualmente, por lo menos en México, colocan al diseño para personas mayores como una materia optativa que de hecho se encuentra (en ocasiones) inserta dentro de la materia de diseño social. Es curioso que aún en estos años el diseño social sea visto como una “curiosidad” que solo algunos, si lo desean, pueden aprender. Es deber de las escuelas de diseño incluir de manera formal y obligatoria temáticas relacionadas con el envejecimiento poblacional, es que quizá no nos hemos dado cuenta que al hablar de gerontodiseño no se habla de diseño de ayudas técnicas (como se ha dicho muchas veces por aquí en mayoresdehoy.com) sino que además de eso, se habla de todo lo que el aumento de esperanza de vida de la población global trae consigo. Es todo un cambio de sistema, mucho más allá de los imaginable.
  2. Las Empresas que no saben lo que quieren. O no saben que lo necesitan, muchas empresas transnacionales tienen en claro, como el caso de la marca Gillette, que el planeta tiene una edad madura, por lo menos la mayoría de la población mundial, y por ello acondicionan sus productos, cambian las maneras de vender (o por lo menos lo intentan) para continuar en el sistema. Pero tristemente hoy,  muchas empresas locales siguen pensando en el mundo joven, olvidando al sector senior, un grave error.
  3. Centros de día y residencias ¡auch!, pensaba no colocarlo, pero es verdad, no en todos los casos, pero muchos centros de día y residencias hoy en día desconocen que existen especialistas en diseño de espacios para personas mayores y en ocasiones el diseño de experiencias, el diseño ambiental y la consultoría relacionada con estos tema queda en segundo, tercer o cuarto plano, no se le da la importancia adecuada. Y es entendible en algunos casos cuando lo primero es pagar una renta o conseguir patrocinio y apoyo para la compra de materiales higiénicos, pero pese a ello, la realidad se deja ver en cada rincón de estos centros, ya sean públicos o privados,  en dónde las famosas sillas de plástico y la vajilla del mismo material se deja notar, en dónde se miran barandales improvisados, rampas inclinadas que funcionan más bien de resbaladillas y muchos detalles pequeños que, sin mucha inversión, pueden corregirse y brindar una mejor estadía a quienes hacen uso de estos sitios.
  4. El gobierno…Las políticas asistencialistas son un tope enorme, no solo para poder crear espacios para personas mayores, sino para muchas cosas. En el caso del diseño para personas mayores la situación es la siguiente: Al promover un paternalismo pareciera ser que la accesibilidad está condicionada a la ayuda. El no incentivar a la gente mayor a informarse, a aprender, a bastarse por sí misma desde edades tempranas, provoca un desequilibrio social enorme, que como avalancha acaba con todo lo que contenga innovación. Por que enseñar a pescar, en lugar de dar el pescado en la boca, le da poder a la gente y ese poder suele ser omitido para que otros lo tengan.  Si desde el gobierno se hablara y se actuara en torno a la planeación urbana pensada en personas mayores, se hablara de las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores y se actuara en consecuencia, todo sería muy distinto, por que desde las esferas más altas se generaría una cultura entorno a la importancia del ambiente en la vejez.

Son cuatro aspectos que cada quien desde su trinchera puede cambiar, poco a poco, pero no tan lento, por qué el famoso año 2050 ya queda muy cerca y que decir del 2030….! Los demógrafos ya dieron su veredicto, ahora nos toca trabajar para conseguir un mundo lo más sostenible posible, desde las Universidades, desde el Gobierno, desde el sector privado y las organizaciones y asociaciones. El gerontodiseño debe de ser tomado en cuenta, no pensando en que solo unos cuantos diseñadores creen objetos, espacios o ambientes para mayores, sino como todo lo que implica el cambio poblacional y el diseño de todo un nuevo sistema económico, cultural… la etimología lo dice : designar para los mayores ¿Designar? Así es , para poder designar lo que los mayores requieren en diversos aspectos de su vida es primordial iniciar con una conciencia sobre que es ser mayor, la diversidad entre este sector poblacional… entre otros muchos aspectos, los cuales cada sector deberá de reflexionar para así sostener un mundo de mayores con buena calidad de vida.

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¿Como promover una cultura de envejecimiento en los niños?

 

¿Estás preparado para el retiro?

ahorro-retiro

En México, el sistema de pensiones depende críticamente de las decisiones que toma la población para su jubilación. Entre ellas, la más importante es la generación de un ahorro suficiente que le permita tener un ingreso durante su retiro acorde con sus expectativas (p.126).

La Amafore, en el año 2011 realizó una encuesta llamada:  Ahorro y Futuro: ¿Cómo piensan los mexicanos?, se escogieron ocho entidades federativas y 27 localidades, poco más de 2000 personas participaron en la encuesta. Se encontró que  casi la mitad de las personas encuestadas no ahorra, digamos que 1 de cada dos ahorra. La frase:

“Por el momento prefiero resolver mis necesidades actuales, después pensaré en el futuro”

Tuvo una aceptación promedio del 72%…lo cual ya incita a una reflexión, por que sí bien hay que vivir el día a día, pagar rentas o hipotecas, colegiaturas, etcétera, el no pensar en el futuro es cómo cavar la propia tumba.

¿Y los que ahorran como ahorran?

La mayoría, un 35% ahorra en su casa, lo cual no es nada bueno, pues el dinero pierde valor abajo del colchón o en la alcancía, quizá no es notorio en un par de años, pero si se piensa en el retiro, entonces se está en un grave problema. Un 30% ahorra en cuentas de ahorro en instituciones finacieras pero sólo9% lo hace con cuentas de inversión.

¿Para que ahorran los mexicanos?

Sólo el 6% de las personas que ahorran lo hacen para su retiro. Esto es, que de las 2000 personas encuestadas solo 60 ahorran para ese futuro, curioso, por que si vamos por la calle mucha gente aún, está en espera de llegar a una edad en la que cambie de trabajo radicalmente o deje de laborar. La mayoría de la gente dice ahorrar para algún imprevisto o para comprar o construir una casa. Lo que queremos poner en perspectiva es lo siguiente: Digamos que logramos ahorrar para la casa de nuestros sueños, pero al contruirla y vivirla un par de años nos damos cuenta que ahora no podemos mantenerla… por cierto en otros escritos de mayores de hoy puedes encontrar aspectos que debes de considerar para el diseño de tu vivienda, si quieres vivir una vejez más independiente.

¿Ha hecho planes para el momento de su retiro laboral, es decir, para cuando deje de trabajar? 72% contestaron NO

 

La mayoría de las personas piensan seguir trabajando al llegar a tener una edad para retirarse. Mucha gente de manera válida tiene esa idea, y bueno debemos de ver a países muy longevos como Japón y darnos cuenta que la vida después de los 60-64 años continúa, mantenerse activos y productivos es importante para tener una buena calidad de vida, pero… trabajar por gusto, por desarrollo personal es una cosa y trabajar por qué no se tiene un recurso para poder descansar un poco es otra muy distinta. 

Debemos de reflexionar a profundidad sobre esta temática ¿tu crees estar preparado para el retiro? Sí, lo sé, muchos no quieren retirarse, quieren cambiar quizá de ocupación, también de acuerdo con la encuesta casí el 70% de los encuestados quieren poner un negocio propio al llegar a los 60-64 años, la pregunta es: ¿Con que dinero?.

Como consejo puedo decirte que hay que ahorrar, pero no en tu casa, quizá la mejor palabra es invertir. Toma tu dinero y asesórate.

Aquí te dejo unos sitios de interés:

http://www.mide.org.mx/mide

http://www.amafore.org

 

https://www.pequenocerdocapitalista.com

 

Fuente de información:

Noriega Curtis y Chemor Tuiz (2015). Capítulo 5: Cultura del ahorro para el retiro en: Vejez y pensiones en México. © COEDICIÓN Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro, AC, Secretaría de Gobernación/Secretaría General del Consejo Nacional de Población. ISBN 978-607-97774-1-8