personas mayores

Why are a few communities, like New York and Portland, Ore., working to become more age-friendly for their residents but so many others aren’t? Is it due to political leadership and canniness (or a lack of it)? Do the age of the residents, the workforce and the local customers have an effect? Does it come down to whether there’s money in a city’s budget?

Consider:

Aging Nation, But Few Age-Friendly Communities

Clearly, there aren’t many age-friendly places at a time when the United States is looking at a doubling of its older population in the next 20 to 25 years. The Milken Institute’s Successful Aging report said overall progress “remains too slow” fostering age-friendly policies and practices in the U.S.

“The aging community is at fault as much as anyone,” says John Feather, Chief Executive Officer of Grantmakers in Aging, whose Community AGEnda Initiative with the Pfizer Foundation has made over $4 million in grants to five age-friendly projects in Arizona, Florida, Georgia, Indiana and the greater Kansas City area. “We have not done enough to make clear that aging is not about old people. If we make it about the frail old, we are not going to be successful to get age-friendly communities and will never get the political will,” notes Feather.

Lisa Warth, who oversees WHO’s Global Network of Age-friendly Cities and Communities, looks to the communities themselves. “Cities and communities, their infrastructures and services are still predominantly oriented at the needs and schedules of the able-bodied working population,” she told me “and are only slowly adapting to the diverse capacities, realities, needs and preferences of their residents.”

Paul Irving, Chairman for the Future of Aging at the Milken Institute, says some cities “benefit by a collection of infrastructure characteristics” that make them more age-friendly than others, such as a vibrant mass transit system. But, Irving adds, “I think a lot of it has to do with leadership.”

Source: Why Are There So Few Age-Friendly Cities?

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Pudiera parecer que ya no nos dan nada, ahí sentados sin decir nada. Muchos mayores con dependencia parecieran (para algunos) no dar algo más que trabajos y cansancios. No lo veo así. Los mayores con dependencia nos dan retos y creo que nos tocan el alma en muchas formas. Nos ayudan a darnos cuenta de lo importante que tiene la vida, a valorar la salud que se tiene y en sí a valorar los días que tenemos por venir y los que pasaron ya. Los mayores de hoy que están en cama, que requieren ayuda nos dan oportunidades para ser mejores seres humanos, nos brindan reflexiones [fuertes] que, posiblemente, no desemboquen en un producto interno bruto alto o en muchos recursos económicos que el estado requiere para funcionar, nos dan reflexiones profundas que van más allá del sistema económico y político.

Mirando a mi abuelo, mientras cargaba a mi bebé, pensaba en la vida. Reafirmando pensamientos como: Es necesario que al inicio y al final de nuestra vida se nos de la misma importancia como seres humanos. Yo cambio el pañal de mi bebé cada que lo ensucia, por que la amo, por qué la quiero sana y feliz, la ejercito y estimulo cada que puedo durante todo el día y busco brindarle confort cada momento. Pienso mucho en su bienestar. Así debiera de ser el trato a los mayores con dependencia. Sé que no es lo mismo, mi madre suele decir “es una vela que se va apagando” (en referencia a la gente mayor que se encuentra ya en un estado de dependencia total), yo creo que las velas que se consumen tienen cierto romanticismo, ver como “titilan” hasta el final suele ser algo hipnótico. Mirar a la vejez de esta manera pudiera cambiar la forma en cómo se cuidan a las personas mayores con dependencia.

Por lo pronto agradezco a mis tías que cuidan diariamente a mi abuelo, miro como se cumplen las proyecciones de envejecimiento poblacional, teniendo tías mayores de 60 años cuidando a un casí centenario… miro y pienso que necesitamos cambiar muchas cosas en nuestra forma de vida, desde lo que consumimos, lo que construimos, como trabajamos… etcétera.Recién mi tía me contaba los problemas para realizar trámites legales con respecto a mi abuelo, tuvo que llevarlo a poner su huella dactilar en un documento. Mi abuelo pesa mucho (solía medir más de 1,85 cm) ahora usa silla de ruedas y grúa para trasladarse, solamente abre sus ojos, pero ya casí no habla…. ¡firmando un documento en una oficina del gobierno! Hay mucho que cambiar….mucho que de v e r d a d transformar.

Silao de la Victoria, Gto. noviembre del 2019.- Gracias a las gestiones que realizó la Dirección de Desarrollo Social, 9 adultos mayores de Silao lograron obtener la visa americana para visitar a sus hijos que radican en los Estados Unidos y que, por más de 10 años no los han visto. Los trámites necesarios para […]

Adultos Mayores silaoenses viajarán a Estados Unidos para reencontrarse con sus hijos — Avenida Digital 3.0