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La declaración del estado de alarma para frenar la expansión del coronavirus ha recluido a miles de españoles en sus casas. Un necesario confinamiento que, sin embargo y tal y como apuntan los datos de acierto.com, puede acabar repercutiendo en nuestro estado de ánimo. La incertidumbre acerca de la enfermedad agrava la situación, especialmente entre los mayores, un grupo de riesgo.

Así, el confinamiento continuado incrementa las posibilidades de sufrir ansiedad, insomnio y otras patologías como la depresión. Además, nos vuelve más irritables y nos produce abatimiento. Los sentimientos de aislamiento también pueden aumentar el riesgo de sufrir presión arterial alta y reducir la resistencia del sistema inmunológico a las infecciones.

Todos estos problemas se agravan en el caso de las personas de la tercera edad, sobre todo si tenemos en cuenta que el número de personas mayores que viven solas ya supera los 2 millones. 850 mil superan los 80 años. Sin embargo, quedarse en casa es imprescindible para frenar la pandemia.

Cómo paliar los efectos negativos del confinamiento

Para paliar los efectos negativos del confinamiento resulta aconsejable mantenerse informado: la incertidumbre incrementa la ansiedad. Crear un plan de rutinas –con su correspondiente horario–, y mantener el contacto regular con amigos y familiares a través del teléfono o Internet resulta fundamental.

Por fortuna, casi la mitad de la población mayor de 65 años cuenta con conexión a Internet desde su casa, y una amplia mayoría se conecta a través de su móvil.

Así, el confinamiento también puede suponer una oportunidad para compartir intereses a través de redes sociales, comunidades virtuales –de lectura, cocina, fotografía–, e incluso para realizar algún curso online. El quid de la cuestión radica en mantenerse ocupado.

Es importante, además, adecuar la dieta a la nueva actividad física. Es decir, reducir las calorías. Moverse por la casa y llevar ropa cómoda son otras medidas.

La terapia online, una alternativa eficaz

Otra opción también para los mayores es la que supone la terapia online. Esta se postula como una alternativa eficaz para hacer frente a los sentimientos negativos durante el confinamiento. Las cifras apuntan que, en el caso de la depresión, la ciberterapia es eficaz en el 53% de los casos –frente al 50% de la terapia cara a cara–.

Otras investigaciones sugieren que en caso de situaciones severas como la tendencia suicida o episodios de psicosis, los resultados de la ciberterapia son mejores que las de la asistencia presencial. En cuanto al grado de satisfacción de los enfermos, el 96% se mostró satisfecho con la ciberterapia, un porcentaje muy similar en el caso de las terapias presenciales.

Más allá de esto, la psicoterapia a través de Internet proporciona mayor intimidad a los pacientes y resulta de gran ayuda en el caso de patologías cuyos afectados tienen dificultades para relacionarse socialmente o para salir al exterior –como en el caso de la agorafobia–.

El hecho de estar en casa les proporciona un entorno seguro y controlado. Tal es así, que 2 de cada 5 se decantan por esta opción por la tranquilidad que les proporciona. El paciente se siente menos intimidado y más receptivo.

La inmediatez es otra de las ventajas de la psicoterapia virtual. De hecho, hasta el 39% de los pacientes que se han comunicado de esta forma con su médico lo ha hecho por este motivo. La tecnología también permite asistir urgencias con mayor rapidez. Además, evita los desplazamientos, ahorra tiempo y facilita el acceso a la consulta. El seguimiento del paciente una vez terminado el tratamiento también es más eficaz.

La teleasistencia en los seguros de salud

Por fortuna, son muchos los seguros de salud cuyos cuadros médicos incluyen profesionales que ofrecen estos servicios –esta atención puede variar en el número de sesiones y otros según el condicionado–. Una alternativa especialmente útil estos días.

Y no es la única asistencia digital que proporcionan, sino que un amplio abanico de aseguradoras cuentan con servicios digitales que acompañan a los asegurados y proporcionan respuestas rápidas. Entre otros, permiten a sus asegurados realizar videoconsultas con especialistas, acceder a urgencias generales y pediátricas, hacer uso de la segunda opinión médica, etcétera.

Muchos de estos recursos, asimismo, promueven una vida saludable, lo que supone ampliar las prestaciones incluidas en la medicina preventiva. Hablamos de apps que fomentan una alimentación sana, así como planes de ejercicios, etcétera.

Cuando cumplimos cierta edad nuestras articulaciones empiezan pedir ayuda. Conocedoras de esta situación muchas empresas comercializan decenas de productos destinados a mejorar nuestros huesos, cartílagos, piel, etc. Sin embargo, no todo es oro lo que reluce en el mundo de la “salud articular”… y hoy se lo voy a demostrar.

La mayoría de estos productos se presentan en forma de complementos alimenticios y su ingrediente estrella no es otro que el archiconocido colágeno, una proteína que supone más del 25 por ciento del total de las que componen el organismo.

La principal función del colágeno es aportar resistencia y flexibilidad a articulaciones, huesos, piel, músculos y tendones. Cuando esta proteína se degrada aparecen patologías como tendinitis, artrosis o condromalacias y mucha gente acude a parafarmacias, herboristerías y establecimientos similares para intentar solucionar estos problemas. Allí hay infinidad de complementos alimenticios que prometen ponernos en forma.Pero si hay una cosa de la que los españoles no andamos muy sobrados es de espíritu crítico.

Antes de comprar esos productos deberíamos preguntarnos si tienen alguna efectividad. La respuesta a esa pregunta nos la da la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, el máximo organismo europeo en materia de alimentación. Según los informes emitidos por su Panel de Expertos en Nutrición, Alergias y Dietéticos no existe relación causa/efecto entre el consumo de colágeno y el mantenimiento de las articulaciones. Por ello está absolutamente prohibido según la legislación europea que en la publicidad de cualquier producto aparezca alguna health claim (alegación saludable) que relacione nuestras articulaciones con el colágeno.

Las evidencias científicas a día de hoy son claras: no sirve para nada consumir suplementos de colágeno proceda de donde proceda.Es muy posible que ustedes hayan puesto cara de sorpresa al leer lo que les he contado… y es normal que se extrañen ya que en muchos establecimientos se venden polvos, pastillas o comprimidos destinados a mejorar nuestras articulaciones donde el colágeno es el ingrediente estrella. ¿Dónde está el truco? En dos “curiosas” estrategias de marketing que emplean muchas empresas que venden los famosos suplementos de colágeno.

 

Según una absurda (pero vigente) legislación los suplementos alimenticios…

 

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