salud cardiovascular

La fragilidad es uno de los síndromes geriátricos altamente prevalentes y se relaciona con la mortalidad y la morbilidad. El síndrome de fragilidad se define como un aumento en la vulnerabilidad del individuo a agresores internos o externos causada por un funcionamiento anormal, gradual y progresivo de múltiples sistemas de órganos que pone en peligro la homeostasis y la capacidad de respuesta y recuperación del organismo.

Fried y Walston propusieron el fenotipo de fragilidad más exitoso, pudieron observar que la fragilidad se mostraba como un factor genuino de riesgo de hospitalización, caídas, discapacidad, disminución de la movilidad y de mortalidad a corto y medio plazo en ancianos. Desde entonces una multitud de estudios han mostrado que es un síndrome de alto impacto en la población mayor (10% frágiles, 40% pre-frágiles y 50% robustos) y han consolidado a la fragilidad como la condición que mejor explica los eventos adversos de los ancianos y hoy es considerada como un estado precursor y reversible de la discapacidad.

La fragilidad se ha convertido en un tema de alta prioridad en medicina cardiovascular. La prevalencia de la fragilidad en los adultos mayores se ha estimado en aproximadamente un 10%. Sin embargo, en pacientes con ECV, la prevalencia puede llegar a 60%. La evidencia científica sugiere una conexión bidireccional entre el síndrome de fragilidad y la ECV en la población de adultos mayores. Esto podría explicarse por un aumento anormal del estrés oxidativo plaquetario en las personas mayores. La evidencia científica muestra que la mayoría de los ancianos presentan un aumento significativo del estrés oxidativo. Además, el estrés oxidativo es mayor en adultos mayores frágiles comparado con ancianos no frágiles (Fuentes et. al., 2019).


El estrés oxidativo condiciona el metabolismo celular al oxidar los lípidos, las proteínas, los azúcares y los ácidos nucleicos que regulan su funcionamiento normal, causando la rotura o la mutación del ADN. La única manera de contrarrestar la acción de los radicales libres es oponiendo la cantidad necesaria de antioxidantes, como se denomina a las diferentes vitaminas, minerales y enzimas que se sintetizan en el organismo a partir de determinados alimentos y cuya función es la de evitar que se produzca el daño celular (Sanitas, 2019).

Fragmento del artículo académico:

Fuentes, Eduardo; Garcia, Francisco; Pereira,Jaime; Andrés,Vicente; Alarcón, Marcelo y Palomo, Iván (2019). Riesgo de enfermedades cardiovasculares y envejecimiento. En Palomo, Ivan y Giacaman, Rodrigo (Ed.), Envejecimiento Saludable: Avances en la investigación desde la Universidad de Talca (pp. 17-20). Talca, Chile: Universidad de Talca, Chile
Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/335832739_Dolor_y_Envejecimiento_Pain_and_Aging

https://www.sanitas.es/sanitas/seguros/es/particulares/biblioteca-de-salud/estilo-vida/estres-oxidativo.html

De acuerdo con investigadores de la prestigiosa universidad de Harvard, estos siete consejos te ayudarán a mantener la presión arterial con niveles bajos y a reducir los niveles de estrés:

 

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DUERME BIEN

Algunos consejos pudieran incluir tener una rutina de sueño estable, eliminar el uso del teléfono celular antes de acostarse, tomar una ducha antes de ir a la cama, exponerse a la luz natural durante el día…

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APRENDE TÉCNICAS DE RELAJACIÓN

Respira, inhalando y exhalando… Aprende yoga, alguna arte marcial o herramienta de meditación.

 

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FORTALECE TUS REDES SOCIALES

Genera nuevas amistades, mantén y cultiva las que tienes. Puedes lograrlo asistiendo a clases grupales por ejemplo.

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AFINA LA MANERA EN COMO UTILIZAS TU TIEMPO

Entre más eficiente sea el uso que le das a tu tiempo en relación con tus actividades, menos estrés tendrás.

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CONSIÉNTETE 

Date tiempo para un masaje, una siesta o algo para ti.

 

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PIDE AYUDA

Cuando el estrés o la ansiedad están presentes y no los puedes eliminar, es mejor pedir ayuda a tu familia, amigos y/o profesional de la salud.

 

 

Para más información puedes ingresar al reporte médico especial de la escuela de medicina de Harvard 

Fuente:

https://www.health.harvard.edu/heart-health/7-ways-to-keep-stress-and-blood-pressure-down?utm_content=bufferd5724&utm_medium=social&utm_source=twitter&utm_campaign=buffer

nervous2Sí. La actividad física regular mejora el performace cognitivo, especialmente en las funciones cognitivas que tienen que ver con la capacidad de procesar información de manera rápida. En cuanto a mejorar la memoria, los estudios más recientes aún son contradictorios y se requiere de mayir investigación en el área.

¿Qué actividad realizar?

correr es bueno para

Las investigaciones sugieren que el ejercio aeróbico es el mejor, debe de haber un incremento en el latido del corazón y en la manera en cómo se respira. Caminar debiera de ser realizado de manera en que la persona sude y deje de poder hablar con fluídez.

También el entrenamiento de fuerza es recomendado para mejorar la función cognitiva. Se recomienda, de hecho, combinar tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza. No sólo hacer de un tipo.

En cuanto al Yoga y actividades similares, pese a que tiene un buen impacto en la salud de las personas mayores, previniendo caídas por ejemplo. No se sabe aún si mejoran el performance cognitivo.

¿Cuanto tiempo?

Aún no se sabe a ciencia cierta. Se sabe que hay que combinar la actividad aeróbica con la de fuerza y se sabe que hacer este tipo de actividades en conjunto con estimulación cognitiva es benéfico. Como por ejemplo el recordar los pasos de baile o los movimientos de una kata de karate do.

150 minutos a la semana es lo que se recomienda. Esos 150 minutos son de actividad aeróbica y además se recomiendan sesiones de dos veces por semana de fuerza, más ejercicios de balance, estiramiento y flexibilidad como el yoga.

Actívate… ya

Existe evidencia que afirma que entre más actividad física tenga una persona desde la infancia, mejor será el perfomance de su actividad cognitiva, pero nunca es tarde para iniciar, puesto que también se ha demostrado que hay beneficios aunque recien en la edad adulta se inicie la actividad. Una persona con deterioro cognitivo o demencia puede iniciar una actividad física constante y obtener beneficios tanto como para sus músculos y otras partes del cuerpo, como para su cerebro.

Así que hacer ejercicio no sólo es bueno para bombear sangre oxígenada al cerebro, de hecho es bueno por que se generan hormonas y enzimas, se beneficia el sistema endócrino y el metabolismo del cuerpo. Además, la actividad física regular le ayuda a las personas a tener una mejor salud emocional, da confianza, que desemboca en una mejor salud mental, menor estrés.

Existe evidencia que indica que las placas de la proteína betamiloide que se forman en la demencia tipo Alzheimer pueden reducirse con un plan de actividad física constante. Lo cual es impactante.  Además de que la actividad física incrementa el volumen del cerebro (en el área del hipocampo).

Fuente: Curso Preventing Dementia MOOC Universidad de Tasmania, 2018.