¡Comprobado, la edad es solo un número!

La edad es sólo un número

Se solía pensar, y aún muchos (erróneamente) lo piensan, que tener 60 años es sinónimo de estar “viejo”, pero recientemente investigadores provenientes de España, Estados Unidos y Noruega han propuesto una manera diferente para medir el envejecimiento de la población, algo más allá de la edad cronológica.

Los investigadores dicen:

“La nueva métrica facilita el cambio de pensar no solo en la edad cronológica sino también en el estado de salud y severidad de la enfermedad del envejecimiento de las poblaciones. Nuestros hallazgos podrían proporcionar aportes a la formulación de políticas al identificar claves impulsores de la variación en la carga de envejecimiento y los recursos necesarios para abordar la carga”.

Chang, Skirbekk, Tyrovolas, Kassebaum y Dieleman afirman que al utilizar el Estudio de la carga mundial de enfermedades, lesiones y factores de riesgo 2017, desarrollaron una métrica que refleja la morbilidad y mortalidad relacionada con la edad a nivel de la población. Analizaron 92 enfermedades que incrementan notoriamente con la edad cronológica.

En primer lugar, identificamos un conjunto de enfermedades relacionadas con la edad, definidas como enfermedades con tasas de incidencia entre la población adulta que aumentan de forma cuadrática con la edad, y medidas su carga relacionada con la edad, definida como la suma de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) de estas enfermedades en adultos.
En segundo lugar, estimamos la carga de salud relacionada con la edad estandarizada por edad en 195 países entre 1990 y 2017. Utilizando el promedio mundial de personas de 65 años como población de referencia, calculamos la edad equivalente en términos de la carga de enfermedad relacionada con la enfermedad para todos los países.

En tercer lugar, analizamos cómo los cambios en la carga relacionada con la edad durante el periodo de estudio se relacionan con diferentes factores con un análisis de descomposición.

Finalmente, describimos cómo países con niveles similares de la carga global relacionada con la edad experimentan diferentes inicios del envejecimiento.

En la siguiente gráfica podemos apreciar que en México se tienen las enfermedades al rededor de los 70 años que alguien de India puede padecer antes de los 60 años, mientras que una persona japonesa las experimenta cerca de los 80 años.

Así que, la edad es solo un número, y sus padecimientos son relativos al país en dónde se encuentren, así como a otros factores… Tener 60 años en México no es igual a tener 60 años en Afganistan y eso debe de quedar claro al hablar sobre envejecimiento y vejez.

The Lancet 2019 estudio envejecimiento

Y claro está que envejecer en cada región de cada país, también cambia las cosas…

 

Fuentes:

Chang, A. Y., Skirbekk, V. F., Tyrovolas, S., Kassebaum, N. J., y Dieleman, J. L. (2019). Measuring population ageing: an analysis of the Global Burden of Disease Study 2017. The Lancet Public Health4(3), e159-e167. Disponible en: https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S2468-2667%2819%2930019-2

 

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Pasos para erradicar el edaísmo

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Ayer le pregunté a un grupo de jóvenes de licenciatura ¿Qué es lo que pasa cuando una persona envejece? ¿Qué rodea al envejecimiento?…

Ellos me dijeron:

  • Pierden habilidades
  • Son más débiles
  • Pierden fuerza
  • Se les olvidan las cosas
  • Se enferman más seguido
  • Su ocupación o trabajo cambia

Yo les dije ¿Alguien me puede decir algo más positivo?

Una persona me dijo: Son jefes de familia.

Los jóvenes no podían referirse a la vejez o al proceso de envejecer con adjetivos positivos… les dije: ¿Ven esto? Esto se llama viejismo o edaísmo. Exclamaron diferentes cosas pero se sorprendieron. Continúe. Sí, eso es discriminación por edad, es como el racismo, el sexismo… estamos hechos así, siempre pensando que ser mayor es sinónimo de todo lo que me acaban de decir. Pero bueno, el primer paso es darnos cuenta de que así pensamos.

Así inició la primer clase de sostenibilidad enfocada en tratar al envejecimiento poblacional desde esta mirada. Les iré contando como nos va.

 

 

 

 

Los mayores son P E R S O N A S

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Puede ser difícil de comprender en un principio. Quizá por que lo ves ahí casí sin moverse, perdido en sí mismo. Una realidad dura que afrontan muchos guerreros y guerreras, muchos mayores que tienen dependencia funcional. La edad que tengan estos mayores de hoy no es la culpable de su dependencia. Si bien es mucho más probable que rebasando cierto límite se tengan más problemas de salud, estos mayores con dependencia pueden tener 65 años o 98.

¿Y se es menos persona a los 65 que a los 98? ¿Será que después de los 60 o después de una embolia ya no se es persona? ¿Tener demencia te deja sin ser humano? ¡NO!

Obviamente no.

Se sigue siendo.

Y comprender esto a muchos nos cuesta trabajo, por que en lo cotidiano, al cambiar la ropa de cama de la persona mayor con dependencia se nos olvida que ese ser humano que poco se mueve y poco habla es un individuo lleno de historias de vida, lleno de deseos, sueños, anhelos. Tratarlo como uno más, como “algo”. No le quita humanidad a la persona, nos la quita a nosotros mismos. Y es que pensamos que todos los mayores son iguales, exactamente iguales, tenemos ideas preconcebidas desde hace años que nos dicen que la gente mayor es “viejita” y que ya no escucha, ya no ve… ya no siente.

Por ello yo aclamo a la razón y al raciocinio, al detener la práctica inconsciente y repetitiva que nos coloca una barrera para poder trabajar sin sentir. Dicen, algunos, que es mejor no sentir o pensar al cuidar a una persona en estado de dependencia, es algo difícil. Me atrevo a decir que es de las cosas más duras que tiene la vida. Por que si esa persona es tu familiar te enfrentas al duelo constante de su partida lenta y dolorosa. Pero, creo que el poner ese escudo protector de “mejor solo lo muevo rápido y ya” nos dejará con un vacío anímico de por vida.

Una caricia, una palabra, decimos en México : un apapacho. Eso no quita. Eso da. Para ambos lados da. Creo que centrarse en la persona nace con ese sentir y de ahí en adelante estamos dispuestos a las características propias de cada quien, estamos dispuestos a comprender, sí es que trabajamos en una residencia o asilo, que cada persona, por muy gruñona, seria, callada, dependiente, agresiva, etcétera… es una P E R S O N A es el hijo o la hija de alguien, que hace años fue esperado con ansías, es un ser humano que tuvo una infancia y jugó, río y soñó. Eso está ahí dentro. Es un individuo con una carga histórica enorme, heredero de tradiciones y costumbres, es parte de nuestra humanidad y las acciones que esta persona realizó en su vida tuvieron un impacto en las vidas de todos los demás, no sabemos, si indirectamente esa persona, de quien no se casí nada, tuvo que ver con que vida fuera lo que es hoy.

Los mayores de hoy, con dependencia o sin ella, guardan en sí mismos historias de vida que para muchos son solo cuentos o relatos de hace décadas, pero si reflexionamos, esas historias, por muy lejanas que parezcan son parte de nuestra humanidad. Cada granito de arena cuenta en la playa.

Así que en terrenos del diseño de centros de día, de asilos, diseño de productos, diseño de empaques, diseño de juegos de realidad virtual, diseño de indumentaria… diseño. A muchos de los hoy estudiantes y diseñadores que ejercen su profesión les queremos recordar que los llamados adultos mayores son personas, muy diversas, que solucionar una necesidad no debe de comprometer la dignidad ni la humanidad del usuario. Mucho que reflexionar, no solo en el diseño de productos y servicios, sino en muchas profesiones que interactúan con los mayores de hoy.